Eclipses solares totales: siete afirmaciones habituales y qué dice la evidencia científica

El próximo eclipse solar total ocurrirá el 12 de agosto de 2026 y será visible en una franja del hemisferio norte. Ante su cercanía, se difunden afirmaciones sin respaldo científico. A continuación, se detallan siete mitos frecuentes y la información verificada por astrónomos y agencias espaciales.

Los eclipses solares totales figuran entre los fenómenos astronómicos más impactantes que pueden observarse desde la Tierra. Cada vez que uno de estos eventos se aproxima, millones de personas siguen su recorrido con expectativa, mientras en internet y las redes sociales reaparecen afirmaciones erróneas que generan confusión sobre su naturaleza.

El próximo eclipse solar total tendrá lugar el 12 de agosto de 2026, cuando la Luna cubrirá por completo el Sol y provocará una breve oscuridad diurna durante unos minutos en una franja del hemisferio norte. La totalidad podrá observarse desde regiones como Groenlandia, Islandia, el norte de Rusia, España y una pequeña zona de Portugal.

Mito 1: un eclipse del 99% es prácticamente igual a uno total

Una de las ideas equivocadas más frecuentes consiste en creer que un eclipse solar del 99% ofrece prácticamente la misma experiencia que uno total. Según la información difundida por Forbes, esa diferencia del 1% cambia por completo el fenómeno.

Mientras una pequeña fracción del disco solar permanece visible, el paisaje continúa iluminado, el cielo no adquiere la oscuridad característica de la totalidad y la corona solar permanece oculta por el intenso brillo del Sol. Solo quienes se encuentran dentro de la franja de totalidad, la estrecha zona recorrida por la sombra de la Luna, pueden observar el espectáculo completo.

El astrónomo Rick Fienberg, responsable de la fuerza de tarea sobre eclipses solares de la American Astronomical Society, advirtió que no existe algo así como un “99% de totalidad” y subrayó que solo dentro de la franja de totalidad se produce la brusca caída de luminosidad que permite ver la corona y experimentar el eclipse en toda su dimensión.

Mito 2: los eclipses solares totales son extremadamente raros

Aunque para una ciudad o región específica un eclipse total puede repetirse recién después de 300 a 400 años, eso no significa que estos eventos sean excepcionales a escala global.

De acuerdo con los expertos consultados por Forbes, en algún punto del planeta ocurre un eclipse solar total aproximadamente cada 16 meses. Lo verdaderamente poco común es coincidir con el recorrido exacto de la sombra lunar desde un mismo lugar.

Incluso existen regiones que reciben varios eclipses en pocos años, como ocurrió entre 2017 y 2024 en sectores del sureste de Misuri y del sur de Illinois, en Estados Unidos.

Mito 3: nunca es seguro mirar un eclipse directamente

De acuerdo con las recomendaciones de la NASA, la seguridad depende del momento del fenómeno. Durante todas las fases parciales resulta imprescindible utilizar gafas certificadas para eclipses, ya que observar directamente el Sol puede provocar lesiones permanentes en la retina.

La situación cambia únicamente durante la totalidad, cuando la Luna cubre completamente el disco solar para quienes se encuentran dentro de la trayectoria adecuada.

En ese breve intervalo es seguro retirar la protección ocular y contemplar directamente la corona solar, el tenue halo blanco que rodea al Sol y que permanece invisible el resto del tiempo. En cuanto reaparece el primer rayo de luz solar, las gafas deben volver a colocarse.

Mito 4: los eclipses emiten una radiación peligrosa

Otra creencia muy difundida sostiene que durante un eclipse aparecen supuestos “rayos de eclipse” o un incremento de la radiación ultravioleta capaz de afectar la salud.

La publicación de Forbes indicó que no existe evidencia de que el eclipse modifique la radiación emitida por el Sol o vuelva más peligrosa su luz. El riesgo proviene exclusivamente de observar el astro sin protección durante las fases parciales.

La NASA afirma que esa creencia es falsa y un estudio publicado en 2025 no encontró evidencia de fluctuaciones anómalas en la columna total de ozono durante eclipses solares más allá de la variabilidad natural, lo que refuerza que el fenómeno no altera de manera extraordinaria la radiación.

La corona solar, visible únicamente durante la totalidad, presenta un brillo comparable al de la Luna llena y puede contemplarse sin peligro.

Mito 5: solo vale la pena ubicarse exactamente en el centro de la trayectoria

Muchas personas consideran indispensable situarse sobre la línea central de la franja de totalidad para disfrutar realmente del eclipse. Los especialistas señalaron que cualquier punto ubicado dentro de esa franja permite presenciar el mismo fenómeno. La diferencia consiste únicamente en la duración de la totalidad, que suele ser ligeramente mayor cerca del centro.

Según destacaron especialistas de la NASA, encontrar un lugar con mayores probabilidades de contar con cielos despejados resulta mucho más importante que ganar algunos segundos adicionales de observación.

Mito 6: los animales reaccionan por un instinto misterioso

Las reacciones de diversas especies durante un eclipse alimentaron numerosas interpretaciones sobrenaturales a lo largo de la historia. La explicación científica es mucho más sencilla. Cuando la luz disminuye rápidamente y la temperatura desciende, muchos animales responden del mismo modo que al llegar la noche.

Investigaciones concluyeron que las aves dejan de cantar y buscan sus dormideros, algunos insectos comienzan sus sonidos nocturnos y el ganado puede dirigirse hacia zonas de resguardo. Se trata de una respuesta normal ante un cambio repentino de las condiciones ambientales.

Mito 7: los eclipses provocan terremotos

Cada vez que se anuncia un eclipse importante vuelven a circular publicaciones que vinculan la alineación entre el Sol, la Luna y la Tierra con terremotos o erupciones volcánicas.

No existe prueba científica que respalde esa hipótesis. Si bien la gravedad lunar influye sobre las mareas oceánicas y también sobre la corteza terrestre, ese efecto ocurre durante cada luna nueva, no únicamente cuando se produce un eclipse.

Un estudio presentado ante la Seismological Society of America (SSA) tras el eclipse de 2024 mostró que durante la totalidad disminuyó el ruido sísmico causado por la actividad humana porque muchas personas interrumpieron temporalmente sus desplazamientos y actividades.

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