El especialista Carlos Etchepare advirtió sobre la difícil situación económica que atraviesan los productores agropecuarios, marcada por el incremento en los costos de producción y precios internacionales que no alcanzan a cubrirlos.
En un contexto de aumento de costos productivos y caída en la rentabilidad, el periodista especializado en agro Carlos Etchepare analizó la situación del sector agropecuario y señaló las dificultades que enfrentan los productores. En diálogo con Canal E, el especialista explicó cómo el encarecimiento del gasoil, los insumos y los fletes impacta directamente en la ecuación económica del campo, en un escenario donde los precios internacionales no acompañan.
Etchepare describió el impacto inmediato del aumento de los insumos. «El aumento de costos llegó muy rápido y no se compadece con el precio de los granos», explicó. En particular, destacó el encarecimiento del combustible. «Estamos ante el precio más alto histórico del gasoil», señaló, lo que repercute tanto en la producción como en el traslado de la mercadería.
El especialista detalló los números actuales del cultivo más relevante. «Una hectárea de soja requiere una inversión de alrededor de 1.500 dólares», precisó. Sin embargo, el ingreso no alcanza a cubrir esos costos. «Con precios actuales, el productor estaría en quebranto», sostuvo, marcando la pérdida de rentabilidad en el sector. Incluso con buenos rindes, la ecuación sigue siendo negativa, lo que genera preocupación de cara a las próximas campañas.
Etchepare explicó que los derechos de exportación siguen siendo un factor clave. «Aún eliminando retenciones, en algunos casos los números no cambian», afirmó. Además, señaló una fuerte diferencia entre los precios internacionales y lo que recibe el productor. «Mientras en Chicago la soja vale más de 430 dólares, el productor argentino recibe cerca de 315», ejemplificó.
El analista advirtió que la caída de la rentabilidad ya impacta en las decisiones de siembra. «La soja viene en caída desde hace años y podría seguir bajando», indicó. En ese sentido, anticipó un escenario más complejo. «Podría haber una caída en soja, trigo y maíz en la próxima campaña», expresó, lo que reflejaría un ajuste generalizado del sector.
El aumento de costos también afecta la inversión en tecnología. «La tecnología está mucho más cara», sostuvo. Esto limita la capacidad de mejorar rindes y competitividad, en un contexto donde el margen de maniobra es cada vez menor.
El impacto del contexto internacional también se traslada a la logística. «El costo del flete se elevó por el aumento del combustible y los seguros», explicó. A esto se suman conflictos internos que complican la operatoria. «Hay barcos esperando cargar y eso genera costos adicionales», señaló, evidenciando cuellos de botella en la cadena exportadora.
El panorama general muestra un deterioro en la rentabilidad del agro. «El productor está cobrando alrededor del 60% del valor final exportado», remarcó. En ese contexto, la decisión de vender o retener la producción se vuelve estratégica, mientras el sector enfrenta una combinación de costos crecientes y precios deprimidos.
