Una empresa neozelandesa desarrolla un sistema basado en collares inteligentes que permite controlar el ganado sin alambrados físicos, con foco en expandirse en Sudamérica.
La empresa neozelandesa Halter, fundada por Craig Piggott, está impulsando la digitalización del sector agropecuario con un sistema de «cercas virtuales» que busca reemplazar los alambrados tradicionales. La compañía, que recientemente completó una ronda de inversión de 220 millones de dólares y alcanza una valuación de 2.000 millones, acelera su expansión global con atención en nuevos mercados, incluida Sudamérica.
El sistema funciona mediante collares inteligentes con GPS, sensores y algoritmos. Estos dispositivos, alimentados por energía solar, emiten señales de audio y vibraciones para guiar al ganado dentro de límites geográficos definidos digitalmente. Tras un período de adaptación, los animales responden a los estímulos, permitiendo que el manejo se realice completamente desde una aplicación móvil.
Según la empresa, esta tecnología permite diseñar potreros, mover rodeos y ajustar la carga animal sin necesidad de instalar o mantener infraestructura física. El algoritmo central procesa más de 1.000 registros por minuto por dispositivo, lo que facilita el monitoreo en tiempo real de la ubicación, el comportamiento y posibles indicios de problemas sanitarios del ganado.
En establecimientos donde ya se implementa, principalmente en Nueva Zelanda, Australia y Estados Unidos, se reportan reducciones significativas en la inversión en alambrados y un ahorro estimado de hasta 40 horas semanales de trabajo por campo. En Estados Unidos, donde la compañía comenzó a operar en 2024, se han construido más de 100 mil kilómetros de estos límites virtuales.
El modelo de negocio se basa en una suscripción mensual por animal, que oscila entre 5 y 8 dólares, e incluye el collar y el acceso a la plataforma de gestión. Halter ha comercializado cerca de un millón de collares y cuenta con más de 400 empleados.
Los fondos de la reciente inversión, liderada por Founders Fund, se destinarán a consolidar las operaciones en los mercados actuales y avanzar en nuevas geografías. En el corto plazo, el foco estará en Irlanda, el Reino Unido, América del Norte y América del Sur.
Para Sudamérica, región que incluye sistemas ganaderos extensivos como los de Argentina, Brasil y Uruguay, la tecnología se presenta como una alternativa para optimizar costos logísticos y laborales. Además, se alinea con la creciente presión para mejorar la eficiencia productiva y reducir el impacto ambiental, permitiendo un uso más preciso del forraje y un seguimiento detallado de la salud animal.
Productores que utilizan el sistema destacan beneficios como la facilitación del pastoreo rotativo dinámico, el ajuste de cargas en tiempo real y la reducción de personal para tareas de arreo. El monitoreo continuo de patrones de comportamiento también permite alertas tempranas sobre posibles enfermedades.
