Una paciente con lupus y fallo renal severo encontró a su donante de riñón compatible gracias a la insistencia de su perra en una playa de Gales. La probabilidad de compatibilidad fue de una en 22 millones.
En junio de 2021, Lucy Humphrey, de 44 años y residente de Caerphilly, Gales, se encontraba en la playa de Cold Knap, en Barry, junto a su pareja Cenydd Owen y sus dos perros dóberman, Jake e Indie. Humphrey padecía lupus desde hacía más de quince años, una enfermedad autoinmune que le había provocado fallo renal severo. Desde 2019 dependía de diálisis y su equipo médico le había comunicado que, sin un trasplante de riñón compatible, su expectativa de vida no superaría los cinco años.
Durante la jornada, la perra Indie se acercó repetidamente a una mujer que se encontraba a unos cien metros de distancia. Owen se acercó a disculparse por el comportamiento del animal y entabló conversación con Katie James, de 40 años, que estaba tejiendo en la playa. James se sumó al almuerzo de la pareja y, en el transcurso de la charla, Owen explicó las restricciones médicas de Humphrey debido a la diálisis y su necesidad de un trasplante.
James informó que días antes se había inscrito en el registro de donantes altruistas de riñón. Al día siguiente, ambas se contactaron con el equipo médico del Hospital Universitario de Gales para realizar pruebas de compatibilidad. Los exámenes determinaron que James era una donante idónea, con una compatibilidad genética y tisular calificada por los cirujanos como de una en 22 millones.
La cirugía de trasplante se realizó el 3 de octubre de 2022, tras superar demoras derivadas de la pandemia de COVID-19. Según informó el hospital, la intervención fue exitosa y Humphrey recuperó su rutina diaria, puede alimentarse e hidratarse con normalidad y proyecta su futuro.
