La obra del estratega militar chino Sun Tzu, escrita hace 2.500 años, mantiene su influencia en ámbitos como la empresa y la negociación. Su principio sobre el control de la información y la incertidumbre es analizado en el Capítulo VI de su tratado.
La figura de Sun Tzu, estratega militar y filósofo de la antigua China, es reconocida por su obra El arte de la guerra, considerada el tratado de estrategia militar y filosofía del conflicto más antiguo e influyente del mundo. Se le atribuye su autoría, aunque algunos historiadores dudan si la creó en soledad o con la colaboración de sus discípulos.
Sun Tzu vivió durante el periodo de las Primaveras y Otoños (siglo V a. C.) y sirvió como estratega militar del reino de Wu. Su pensamiento trascendió más de dos milenios y se convirtió en una obra clásica de la filosofía oriental. En Japón fue lectura fundamental para los samuráis y forjó líderes históricos. En la ciudad japonesa de Yurihama, en el Jardín Chino Encho-en de la prefectura de Tottori, se encuentra una estatua en su honor. El parque fue inaugurado en 1995 como símbolo de amistad entre la prefectura de Tottori y la provincia china de Hebei. La figura lo representa sosteniendo un libro enrollado que simula las antiguas tablillas de bambú donde se descubrió El arte de la guerra.
Los historiadores creen que escribió sus obras en los siglos VI y V a. C., pero los detalles de su vida siguen siendo un misterio. Su nombre es un título honorífico que significa ‘Maestro Sun’. A diferencia de otros estrategas que se enfocaban en la fuerza bruta o el número de tropas, Sun Tzu consideraba la opción de ganar sin combatir. Someter al enemigo sin presentar batalla era la cúspide de la habilidad estratégica. Postuló la premisa: ‘Si conoces al adversario y te conoces a ti mismo, no se debe temer el resultado de cien batallas’.
El arte de la guerra está compuesto por trece capítulos que analizan los principios fundamentales de la estrategia. Con el tiempo, sus enseñanzas se aplicaron fuera del ámbito militar, especialmente en el mundo empresarial para el liderazgo, la toma de decisiones, la negociación y la resolución de conflictos. También se mencionan en contextos de competencia interpersonal.
El Capítulo VI, titulado ‘Sobre lo lleno y lo vacío’ (también llamado ‘Puntos débiles y puntos fuertes’), aborda la ventaja de controlar el terreno, el tiempo y la información. Sun Tzu introduce la información como un activo intangible, ya que quien la domina puede tener una ventaja decisiva. Una de sus frases en ese capítulo es: ‘Si haces que los adversarios no sepan el lugar y la fecha de la batalla, siempre puedes vencer’. Argumentaba que si el enemigo no sabe dónde ni cuándo se presentará batalla, debe prepararse en muchos lugares, dispersando sus fuerzas, mientras el estratega reúne las propias en un solo punto para alcanzar superioridad numérica.
En la sociedad hiperconectada actual, estos conceptos se aplican como metáfora sobre el control de la atención, la impredecibilidad y la soberanía interna. El arte de la no-definición, también llamada ‘fluidez’, se sustenta en el taoísmo, base filosófica de Sun Tzu. Mantenerse indefinido como el agua, que no tiene forma fija, es una estrategia de preservación. Si no se adopta una postura rígida o predecible, es más complejo para un adversario anticipar o neutralizar los movimientos propios.
En la era digital, la información circula en grandes volúmenes y hay acceso global. En cualquier negociación, el nivel de información que dispongan las partes puede influir en el resultado. Aunque hayan pasado 2.500 años, la duda y la incertidumbre siguen siendo factores a los que nadie es inmune, tal como explicaba la filosofía de Sun Tzu.
