En el paraje El Gallo, un emprendimiento de Tandil reúne 20.000 plantas de peonías en 1,8 hectáreas y recibe visitantes durante la floración primaveral.
En el paraje El Gallo, dentro del establecimiento La Rinconada, en Tandil, el emprendimiento Flowery Hills cuenta con unas 20.000 plantas de peonías distribuidas en 1,8 hectáreas. El proyecto, iniciado por Lola Bravo y Cristián Bonadeo Miguens, combina producción floral y turismo.
La idea de desarrollar un cultivo intensivo comenzó años antes de la primera plantación. En 2010, mientras trabajaba en un establecimiento de Corrientes, Cristián Bonadeo Miguens observó una plantación de gladiolos. «Lo sentí con claridad: ‘Es por acá'», recordó. En 2016, la pareja buscó asesoramiento. El ingeniero Marcelo Sasaki, tras recorrer el campo, indicó: «Acá, peonías».
Poco después viajaron a Trevelin, Chubut, para adquirir los primeros 5.000 rizomas. «Fuimos con un carro sin dimensionar la magnitud de lo que traíamos de regreso. Nos tocó enfrentar nieve, hielo sobre la ruta, roturas en el tráiler y viajar a apenas 40 kilómetros por hora durante un día y medio para poder llegar a plantar», relató Cristián.
Las peonías requieren inviernos con más de 750 horas por debajo de los 7°C y varios años antes de la primera cosecha. «La peonía nos permitía aprender mientras esperábamos. Como tarda un par de años en florecer, ese tiempo nos sirvió para formarnos en el oficio», explicó.
Actualmente, Flowery Hills reúne nueve variedades de peonías herbáceas, entre ellas ‘Sarah Bernhardt’, ‘Kansas’ y ‘Duchesse de Nemours’, además de otras importadas desde Holanda, como ‘Alertie’.
De agosto a diciembre, las tareas se realizan de forma manual: control de malezas, prevención de enfermedades, despimpollado de varas y recorrido del cultivo. En 2019 enviaron flores a Holanda, pero la pandemia y una mudanza obligaron a desenterrar los rizomas, dividirlos y comenzar de nuevo. Durante la reconstrucción, aumentó la llegada de visitantes. «Empezó a acercarse gente sorprendida con lo que veía. Llegó un punto en que tuvimos que dedicar tiempo a recibir visitantes y el proyecto empezó a transformarse en un emprendimiento turístico», contaron.
El proyecto incluye la creación de un parque botánico de cuatro hectáreas, con un espacio denominado «Rincón Patagónico» que reúne alerces, coihues, arrayanes, notros y otras especies. También contempla una casa de té y un espacio de usos múltiples. «Sabemos que llevará tiempo verlo como lo imaginamos porque la naturaleza tiene sus propios ritmos. Pero pensamos en un legado para nuestros hijos, nuestros nietos y para toda la comunidad de Tandil», afirmó Cristián.
La floración ocurre entre mediados de octubre y mediados de noviembre, cuando el campo abre al público. Luego florecen lavandas, rosales, dalias, rododendros y amapolas. Tras el corte, las flores se conservan a 1°C en cámara de frío; una flor con hasta 15 días de cámara dura entre 7 y 10 días en florero.
Los pedidos se coordinan semanalmente y se reparten en Buenos Aires a florerías, decoradores, floristas y casas de familia.
Créditos fotos: gentileza Paz Ruiz Luque, Wenceslao Hollmann y Flowery Hills
