A quince meses de las elecciones nacionales, el oficialismo lanza medidas económicas y migratorias mientras las encuestas muestran un deterioro en la percepción ciudadana sobre la economía.
A quince meses de las elecciones nacionales, el presidente Javier Milei ha iniciado tempranamente la campaña del oficialismo, según se desprende de sus recientes iniciativas. La realidad económica cotidiana ha vuelto a ocupar el centro de la agenda, luego del paréntesis mundialista.
En ese contexto, el presidente utilizó una cadena nacional para anunciar un paquete de iniciativas legislativas, entre ellas una reforma a la Carta Orgánica del Banco Central y un proyecto conocido como “grillete fiscal”. Estas medidas, según analistas, apuntan a actores económicos y al FMI, más que a la ciudadanía.
Datos de la consultora Aresco de julio indican que el 58% de los argentinos señala un problema económico como principal dificultad. El 41% menciona complicaciones laborales o de actividad económica, mientras que la inflación aparece en tercer lugar con el 17%, detrás de la inseguridad.
Otra encuesta de Giacobbe & Asociados revela que el 55% de los consultados cree que la economía está empeorando, el 8,7% que está estancada y el 19% que, aunque mejora, no lo siente en su bolsillo.
El Índice de Optimismo Ciudadano (IOC) de Poliarquía registró una caída del 9% en julio respecto de junio, acumulando un retroceso del 23% en lo que va de 2026, y alcanzando su nivel más bajo desde febrero de 2024.
En el plano legislativo, el oficialismo impulsa un proyecto de reforma migratoria que habilita la expulsión de extranjeros que incurran en “manifestaciones de odio” contra símbolos nacionales. Esta medida, según el gobierno, busca capitalizar el fervor popular por la selección argentina durante el Mundial.
El presidente también realizó una gira regional para promover una “ola azul” de derecha en América Latina, lo que ha generado roces diplomáticos, como el ocurrido con Brasil.
