Un sondeo privado indica que el 68% de las empresas espera un aumento de ventas y el 53% una mejora en la rentabilidad durante 2027, con foco en energía, agribusiness e infraestructura.
Según una encuesta privada, el 68% de las empresas consultadas prevé que sus ventas crecerán durante 2027 y el 53% espera una mejora en su rentabilidad. En cuanto a las inversiones, casi el 50% proyecta que crecerán el año próximo y se destinarán principalmente a bienes de capital e incorporación de tecnología (70%) y al fortalecimiento del capital de trabajo (19%).
La consultora EY Argentina, en conjunto con el Instituto Argentino de Finanzas (IAEF), presentó los resultados de la vigésima tercera edición de la encuesta anual sobre financiación e inversión, bajo el lema “Argentina: de la estabilidad al crecimiento. Cómo generar competitividad sostenida”, con la participación de más de 100 de las principales empresas líderes de la Argentina.
En un año atravesado por una mayor volatilidad, el crecimiento de las ventas se moderó frente a 2025: el 51% de las empresas señaló que sus ventas crecieron durante el último año contra el 62% del relevamiento anterior, mientras que un 32% reportó una caída. La rentabilidad mostró un comportamiento similar: mejoró en el 32% de los casos, se mantuvo constante en el 30% y empeoró en el 34%.
“Después de un 2025 de fuerte recuperación y frente a un escenario de desaceleración de la inflación y mayor calma cambiaria, este año el proceso de estabilización se mostró algo más heterogéneo, propio de una economía que todavía está acomodando sus precios relativos. Aun así, la resiliencia de las compañías es notable y se refleja en que la mayoría sigue invirtiendo y proyectando crecimiento para el 2027”, declaró Alejandro Kelman, socio de EY Argentina.
Respecto de las fuentes de financiamiento, la autofinanciación continúa siendo la principal vía utilizada por las compañías (31%), seguida por los bancos y entidades financieras locales (22%) y los aportes de casa matriz (15%). Para el 69% de los encuestados, las necesidades de financiación no registraron cambios respecto del año anterior.
“Todavía falta que el financiamiento estructurado y el mercado de capitales recuperen protagonismo para acompañar proyectos de mayor escala, como los que se enmarcan en el RIGI. La autofinanciación sigue siendo el refugio natural de las empresas mientras se consolida la estabilidad macroeconómica”, sostuvo el socio de EY Argentina.
El sector de energía se consolida como el de mayor potencial de crecimiento, con el 37% de las menciones, seguido por agribusiness (23%) e infraestructura (17%). En ese marco, la simplificación tributaria y administrativa (61%) y los acuerdos entre Gobierno, sindicatos y empresas (19%) aparecen como las principales acciones del Estado que mejorarían la competitividad, junto con medidas de estímulo fiscal como la reducción de alícuotas a cambio de reinversión de utilidades (29%) y la reducción de cargas sociales a cambio de nuevo empleo (28%).
Para favorecer la confianza a la hora de decidir una inversión, los ejecutivos piden un plan económico claro y sustentable (27%), una reforma tributaria que estimule la inversión (25%) y una política cambiaria estable (20%). En incentivos legales, la protección de las inversiones extranjeras y los tratados de libre comercio lideran las menciones con el 32% cada uno.
A nivel global, las altas tasas de financiamiento (26%) y el avance de los populismos o nacionalismos extremos (20%) son las tendencias que más preocupan. En cuanto a las tendencias que impactan en su negocio, se destacan el efecto de la inteligencia artificial (28%) y la aparición de competidores no tradicionales (26%).
Consultados sobre cómo pasar de la estabilidad al crecimiento, los ejecutivos priorizaron incrementar la productividad integrando la IA y la tecnología (30%) y pedir al Estado reglas básicas sostenibles en el tiempo que permitan la planificación a largo plazo (29%).
“La Argentina tiene la oportunidad de dar el salto de la estabilidad al crecimiento si logra sostener las reglas de juego en el tiempo. Los sectores con mayor proyección internacional –energía, agro e infraestructura– necesitan previsibilidad, mejores mecanismos de financiamiento y menores costos operativos para volverse competitivos a escala global y la Inteligencia Artificial ya se perfila como una palanca central para dar ese salto de productividad”, concluyó Alejandro Kelman.
