China adquirió al menos 26 millones de barriles de crudo de países del Golfo Pérsico para entrega en julio y agosto, según la agencia de precios Argus.
China intensificó sus compras de petróleo del Medio Oriente en los últimos días, adquiriendo al menos 26 millones de barriles para entrega en julio o agosto mediante licitaciones y compras puntuales a firmas comerciales, según la agencia de precios Argus. Los cargamentos provienen de Qatar, Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos e Irak.
El volumen supera con creces los niveles habituales. Antes de la guerra, China compraba alrededor de 5,5 millones de barriles diarios de la región, en su mayoría a través de procesos formales gestionados por productores del Golfo como Saudi Aramco.
El lunes, Aramco anunció descuentos pronunciados en todos sus grados de crudo, en respuesta a la apertura parcial del Estrecho de Ormuz al tráfico mercante. El descuento sobre su crudo de referencia, el Arab Light, para compradores asiáticos alcanzó su nivel más profundo desde junio de 2020, cuando el reino sostenía una guerra de precios con Rusia, según un aviso enviado a sus compradores. Los analistas consideran que la medida impulsará las adquisiciones chinas desde la región.
China recortó sus importaciones del Golfo Pérsico durante el conflicto para evitar que los precios mundiales se dispararan ante el cierre casi total del Estrecho de Ormuz, el paso marítimo por el que transitaba cerca de una quinta parte de los envíos globales de petróleo antes de la guerra. Para compensar, Beijing se abstuvo de comprar crudo a otros proveedores, lo que contribuyó a calmar los temores de una escalada de precios. Las reservas comerciales del país probablemente se redujeron en casi un millón de barriles diarios en mayo y junio, afirmó Michal Meidan, directora de investigación energética sobre China en el Oxford Institute for Energy Studies.
El Medio Oriente abastece ordinariamente cerca de la mitad de las importaciones chinas de crudo, pero los flujos cayeron en abril a su nivel más bajo en casi 10 años, de acuerdo con datos recopilados por Kpler. La reapertura del Estrecho de Ormuz tras la extensión del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán incrementó la disponibilidad de petróleo del Golfo.
Los operadores siguen de cerca el regreso de China a los mercados de crudo. Zhuwei Wang, director de investigación en comercio de petróleo de S&P, advirtió que “una reposición de reservas visible podría desencadenar un rebote”, y calificó el retorno de los compradores chinos como una señal alcista. Beijing buscaría evitar emitir señales claras de un retorno masivo a los mercados del Golfo, precisamente para no revertir las recientes caídas de precios.
Beijing impuso restricciones informales a la exportación de productos refinados —como gasolina y combustible de aviación— tras el estallido del conflicto con Irán, y estas medidas siguen en vigor en gran medida, limitando el volumen de crudo que el país puede importar como materia prima. Fabian Ng, director de precios de crudo en Asia de Argus, señaló que “cualquier recuperación real de las compras chinas de crudo estará condicionada a que China levante los controles de exportación sobre productos petroleros”.
Las grandes petroleras estatales chinas presionarían con fuerza a las autoridades para eliminar esas restricciones, ya que dependen de la venta de productos refinados en el exterior a precios superiores a los que pueden cobrar en el mercado doméstico, explicó Meidan. China adoptaría un enfoque prudente ante la posibilidad de que los flujos desde el Medio Oriente vuelvan a interrumpirse, con “un ojo en el mercado doméstico y otro en el internacional, porque no quieren desatar una fiebre de compras de crudo”, según sus palabras.
