Maxim, un ciudadano ruso que viaja por el mundo desde 2016, compartió su experiencia en Argentina, donde solicitó asilo político tras la guerra en Ucrania. Destacó la limpieza, seguridad y amabilidad del país, aunque señaló particularidades culturales y económicas.
Maxim, de 39 años y originario de Siberia, comenzó su viaje alrededor del mundo el 1 de septiembre de 2016. Su recorrido incluyó el sudeste asiático, Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Cuba y América Central, cruzando a pie el Tapón de Darién. En Argentina, a la que llegó el 2 de marzo de 2022, solicitó asilo político.
Durante su travesía, enfrentó varios contratiempos: un robo en Estados Unidos que lo dejó sin documentos, un ataque armado en Colombia donde recibió un disparo en el pecho, la pandemia de COVID-19 que lo retuvo en Santa Marta, y las sanciones a Rusia que le impidieron acceder a sus fondos. “Debido a las sanciones que se impusieron a nuestro país, se me hizo imposible recibir mi dinero de Rusia”, declaró.
En Argentina, Maxim recorrió diversas provincias, desde Córdoba hasta la Patagonia. Sobre el país, afirmó: “Argentina es el país más limpio, seguro, tranquilo, comprensible y benevolente del continente”. Sin embargo, también mencionó aspectos que le llamaron la atención, como el cierre de comercios los domingos, el consumo de mate y tereré, y la veneración al Gauchito Gil. “Muchos argentinos consideran a Gauchito Gil como un santo. ¿Por qué? Después de todo, él es un bandido común”, señaló.
Maxim destacó el nivel educativo de los argentinos y su conocimiento sobre Rusia. “Todos aquí tienen una idea de dónde está Rusia e incluso saben qué es Siberia. A menudo me dicen que leyeron a Fyodor Dostoievski, saben quién es Vladimir Lenin y tienen una idea de la Unión Soviética”, dijo. También resaltó la cordialidad de la gente: “Tener una conversación con un argentino vale oro… Todos ustedes son amigos”.
En cuanto a la economía, Maxim opinó que “la economía argentina es el único problema de este país” y mencionó la corrupción y la inflación como principales dificultades. No obstante, aseguró no haber enfrentado corrupción personalmente y que la policía lo ayudó en las rutas.
Actualmente, Maxim continúa su viaje por Sudamérica y reside en Venezuela con su pareja, también rusa. “Una parte de mí permanecerá para siempre en Argentina… Echo mucho de menos empanadas y, sobre todo, el mate. ¡Nos vemos de nuevo, Argentina!”, concluyó.
