Estudios recientes detectaron microplásticos en sangre, pulmones, hígado, cerebro, semen y leche materna. A nivel mundial, solo el 9% del plástico producido se recicla, mientras el resto termina en vertederos, el medioambiente o es incinerado.
Estudios recientes detectaron la presencia de microplásticos en sangre, pulmones, hígado, cerebro, semen y leche materna. La producción y descarte de plástico no biodegradable durante décadas generó su acumulación en el ecosistema.
A nivel global, el reciclaje de plástico alcanza apenas el 9% del total producido anualmente, según datos del sector. El resto se deposita en vertederos, se dispersa en el medioambiente o se incinera, liberando gases tóxicos. Países como Alemania, Austria, Suiza, Bélgica y Corea del Sur lideran el reciclaje de residuos, reutilizando cerca del 50% de su basura.
En tanto, el primer mundo implementó prohibiciones comerciales sobre bolsas, sorbetes y palillos de plástico, pero la omnipresencia del material en empaques, tecnología, envases, calzado, muebles, juguetes, botellas y cepillos dentales persiste. Todo ello termina desintegrándose en vertederos o en el mar, desde donde sus partículas pasan a la fauna y regresan a los humanos a través de alimentos, agua y aire.
El artículo señala que la responsabilidad del reciclaje recae principalmente en los ciudadanos, mientras que muchas empresas trasladan la gestión de los residuos que generan. Esto genera dudas sobre la efectividad real del proceso de reciclaje del plástico.
