Brasil promulgó una ley que prohíbe la producción y comercialización de alimentos obtenidos mediante alimentación forzada, convirtiéndose en el primer país de América Latina con una prohibición federal. En México, Oaxaca es la única entidad que adoptó una medida similar en 2024.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, promulgó la Ley 15.475, que prohíbe en todo el territorio brasileño la producción, importación, exportación y comercialización de alimentos obtenidos mediante alimentación forzada de animales. La norma, derivada del proyecto PL 90/2020, entrará en vigor 180 días después de su publicación oficial. Con esta medida, Brasil se convierte en el primer país de América Latina en adoptar una prohibición de alcance federal y el segundo del mundo, después de India, en impedir tanto la producción como la venta de estos productos.
En México, Oaxaca marcó un precedente en noviembre de 2024 al aprobar por unanimidad en el Congreso local una Ley de Protección y Bienestar Animal que prohíbe la producción y comercialización de alimentos obtenidos mediante alimentación forzada. Hasta ahora, ninguna otra entidad federativa mexicana contempla una prohibición similar de manera específica.
La alimentación forzada es un método que consiste en introducir un tubo metálico o plástico en la garganta o el esófago del animal para depositar grandes cantidades de alimento en pocos segundos, superando su límite natural de saciedad. El objetivo es provocar una esteatosis hepática (hígado graso), condición indispensable para producir foie gras. Según la organización Igualdad Animal, el hígado de patos o gansos puede aumentar hasta diez veces su tamaño normal durante este proceso.
La iniciativa en Brasil fue impulsada originalmente por el senador Eduardo Girão y respaldada por una campaña de más de seis años de Igualdad Animal, que incluyó investigaciones en granjas, incidencia política y la entrega de más de 300 mil firmas ciudadanas. Sharon Núñez, presidenta de Igualdad Animal, calificó la decisión como “un momento histórico” y afirmó que Brasil demuestra que “los estándares éticos no son negociables, incluso frente a intereses económicos”. Dulce Ramírez, vicepresidenta para Latinoamérica de la organización, sostuvo que la medida puede convertirse en un referente para otros países de la región.
En el ámbito federal mexicano, continúa el debate para expedir una Ley General en Materia de Bienestar, Cuidado y Protección de los Animales, que busca homologar criterios de protección en todo el país, aunque todavía no contempla una prohibición específica sobre los alimentos obtenidos mediante alimentación forzada.
