El candidato independiente Santiago Botero, con propuestas de mano dura contra la delincuencia y la corrupción, superó las expectativas de las encuestas al lograr más de 205.000 votos en la primera vuelta presidencial de Colombia.
Bogotá, 31 may (EFE).- El candidato independiente Santiago Botero, que basó su campaña presidencial en propuestas como imponer pena de muerte para corruptos, violadores y asesinos seriales o disparar a los delincuentes, obtuvo este domingo más de 205.000 votos, equivalentes al 0,87 % del total, un resultado superior al que le atribuían las encuestas.
Aunque su votación estuvo por debajo de la obtenida por el abogado ultraderechista Abelardo de la Espriella, que ganó la primera vuelta con 10,3 millones de votos, y del izquierdista Iván Cepeda, que obtuvo 9,6 millones, los más de 200.000 votos de Botero —conocido como Balín y confeso admirador del fallecido jefe paramilitar Carlos Castaño— sorprenden por lo radical de su programa.
Con el escenario actual, donde la elección se definirá en una segunda vuelta el 21 de junio, se desconoce hacia dónde se dirigirán los votos de Botero, quien recientemente se mostró desilusionado de la política, una actividad que describió como «una de las cosas más sucias» que ha conocido.
«La política es de las cosas más sucias que he conocido, y hoy veo cómo algunos políticos como Abelardo (De la Espriella), empresarios como (Gabriel) Gilinski, y falsas periodistas como Vicky Dávila están dispuestos a hacer cualquier cosa para que no les quiten el negocio de robar a los colombianos», escribió Botero en X 24 horas antes de las elecciones.
El empresario, con negocios en el sector financiero, irrumpió en la contienda con el movimiento «Romper el Sistema», una plataforma centrada en el endurecimiento de las penas contra distintos delitos, la lucha contra la corrupción y un discurso antisistema que tuvo amplia difusión en redes sociales. Durante la campaña defendió la convocatoria de un referendo para reformar el Código Penal y promovió iniciativas como la cadena perpetua para secuestradores, asesinos y extorsionistas, así como la pena de muerte para corruptos, violadores y asesinos seriales.
Aunque nunca apareció entre los favoritos para disputar la Presidencia, su candidatura logró captar votos de sectores inconformes con los partidos tradicionales y atraídos por sus propuestas de mano dura contra la delincuencia y la corrupción.
Un día antes de la elección, el candidato se vio inmerso en un caso de violencia intrafamiliar, luego de que se conociera la denuncia presentada por su esposa, Manuela Echeverri Hoyos, por actos de maltrato, lo que desembocó en un operativo de la Comisaría de Familia de Cartagena y una orden de desalojo de una exclusiva vivienda en esa ciudad caribeña.
