Dos navegantes argentinos, Ricardo Cufré y Marisa Bianco, lograron circunnavegar el globo en velero, cada uno por rutas diferentes, en una muestra de pasión y determinación.
Ricardo Cufré, egresado del Liceo Naval, descubrió su amor por la vela durante su adolescencia. Sin tener barco propio, navegó en clubes y con amigos, acumulando travesías cada vez más largas. En 1997, junto a Bruno Nicoletti, zarpó desde San Carlos de Bariloche para dar la vuelta al mundo por la ruta sur, rodeando la Antártida, a bordo de un catamarán de siete metros de manga. La travesía duró 139 días, con vientos fríos y sin avistar otras embarcaciones hasta llegar a Nueva Zelanda. «Lo más difícil es largar amarras», afirma Cufré.
Por su parte, Marisa Bianco, psicoanalista de profesión, soltó amarras a los 60 años desde el Yacht Club Centro Naval en su velero Huayra. Durante cinco años completó una circunnavegación por la ruta del Ecuador, destacando su paso por las islas Marquesas, donde pasó ocho meses. «Sentía que la seguridad de una vida pautada me estaba adormeciendo», recuerda Bianco, quien valora la comunión con la naturaleza que ofrece el océano.
