El presidente de YPF anunció un récord de producción de un millón de barriles diarios, pero el frío anticipado expuso limitaciones en el transporte de gas que afectan a industrias y estaciones de servicio en el AMBA.
En el marco de la Expo EFI, el presidente de YPF, Horacio Marín, celebró que “este año vamos a romper el récord de producción petrolera del millón de barriles de petróleo por día”. El ejecutivo, alineado con el Gobierno, destacó el desempeño del sector energético como motor de la actividad económica, mientras otros sectores productivos quedan relegados.
Sin embargo, la llegada anticipada del frío en abril provocó cortes de suministro de gas a estaciones de GNC e industrias con contratos interrumpibles en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), afectando también a ciudades como La Plata y Mar del Plata. Las empresas Metrogas y Naturgy aplicaron estas medidas para priorizar el abastecimiento a hogares, hospitales y escuelas. Camuzzi Gas, por su parte, realizó cortes localizados en cinco usinas del sur del país.
Según explicaron desde las distribuidoras, el problema no responde a una falta de producción en Vaca Muerta, sino a un cuello de botella logístico: la infraestructura de transporte actual resulta insuficiente para movilizar los excedentes de gas durante los picos de demanda residencial. “La restricción se da en un escenario de aumento de la demanda prioritaria que necesita utilizar la capacidad de transporte disponible”, indicaron desde una de las empresas.
El sector industrial reaccionó de inmediato. En su reunión de Junta Directiva, la Unión Industrial Argentina (UIA) puso el foco en el abastecimiento de Gas Natural Licuado (GNL) de cara al próximo invierno y los costos que esta contingencia acarrea para la producción. La entidad mantuvo encuentros con la Secretaría de Energía y la Subsecretaría de Industria, donde planteó su preocupación por la provisión de fluido durante los picos de demanda invernal y por el costo que debería afrontar el sector.
Ante este diagnóstico, la UIA presentó una propuesta orientada a adoptar medidas transitorias que atenúen el mayor costo del GNL sobre la demanda industrial, con el objetivo de preservar los niveles de producción nacional.
En paralelo, el Gobierno evalúa el traspaso de las importaciones de GNL a los privados y quitarle la centralidad a Enarsa, aunque por ahora permanecerá con el esquema actual, en el que tras la compra del commodity puede subsidiar el precio y busca actuar como una válvula de alivio para un sistema que, pese al potencial exportador del país, todavía depende de cargamentos extranjeros costosos para cubrir las brechas invernales.
En un sentido técnico, una fuente explicó que el problema radicó en que “al pasar de un consumo proyectado de 9 a 13 millones de metros cúbicos debido al frío anticipado, se superaron los límites de la banda de flotación permitida”. Al no estar este excedente debidamente nominado, se generaron las restricciones.
