Geonnitus. El saqueo del sonido

Vivimos en una época donde la tierra, el sentido y el futuro están en disputa. Mientras gobiernos negacionistas avanzan sobre derechos conquistados y relativizan incluso el terror de las dictaduras, el mundo se reconfigura a fuerza de guerras, crisis y una carrera desenfrenada por el control del petróleo, el gas y los bienes comunes.

En ese escenario, el colapso climático ya no es una advertencia: es el presente. Sin embargo, la respuesta dominante sigue siendo profundizar el mismo modelo que nos trajo hasta acá.

Los gobiernos y las corporaciones intentan imponer el extractivismo como única salida.  Nos hablan de “desarrollo”, de “progreso”, de “futuro energético”. Pero cada vez más territorios quedan marcados por el despojo, la contaminación y la expulsión.

Por eso, la discusión energética no puede ser técnica ni cerrada entre expertos. Tiene que ser política, social y profundamente democrática. Una transición energética real —justa y soberana— implica algo más que cambiar de fuente, implica que los pueblos decidan qué producir, cómo y para quién.

Pero hay un problema ¿Cómo romper el cerco del lenguaje técnico, de los datos fríos, del debate encerrado en nichos convencidos? ¿Cómo hacer sentir lo que está en juego? Ahí es donde el arte aparece como territorio de disputa.

Porque hay cosas que no se explican: se viven. Y eso es lo que propone GEONNITUS. Una obra exquisita impulsada desde Periodistas por el Planeta: Laura Rocha, Marina Aizen y Pilar Assefh supieron escuchar la necesidad de organizar una rama artistica de PXP. Asi surge ECO ECO con Daniel Borrelli Azara, Marina Aizen y Pablo Schanton. Un proyecto experimental, con artistas de lujo como Javier Areal Vélez, Cecilia Castro, Florencia Curci, Julián D’Angiolillo y Leonello Zambon, nos desvían del dato duro para apelar directamente a los sentidos.

La tierra que grita

Desde el primer momento aparece lo que después no te va a soltar: el graznido de los animales, el ruido de los camiones, el polvo suspendido, las torres de fracking, el fuego.

La música —con vientos que te atraviesan— no acompaña: invade. Es una banda sonora del terror, que eriza la piel y ahí aparece la primera ruptura: eso que en los discursos oficiales es “desarrollo”, acá se siente como una amenaza.

Una maquinaria sobre la vida

La obra muestra algo clave: Añelo, el corazón de Vaca Muerta, no es un “desierto vacío”. Es un territorio lleno de vida.
Zorros, caballos, pavos reales, vacas, ñandúes, chivos, una biodiversidad tremenda en peligro.

Y en ese mismo plano, irrumpe la infraestructura: alambrados, torres, fuego constante, luces que encandilan, ruido que aturde. Una presencia monstruosa que no convive: desplaza. El contraste es brutal. Animales quietos, mirando. Detrás, el fuego, el agua contaminada, el territorio devastado.

Del terror a la melancolía 

Hay un momento de la obra donde todo cambia. El terror da paso a la melancolía. Aparece el agua, el viento, el silencio. Pero no es alivio, es duelo. La tierra abierta, las mangueras kilométricas de agua, como anacondas, el sismo. La sensación no es solo de impacto ambiental: es de pérdida.

El progreso como caricatura

La obra también pega donde más duele: la ficción del “desarrollo”. Añelo aparece como símbolo de crecimiento inmobiliario acelerado, hoteles “eco” que son una parodia, una economía montada sobre el extractivismo. El famoso “progreso” se revela como lo que es: una escenografía sostenida por destrucción.

Lo más potente: el cuerpo  

Lo más radical de GEONNITUS no es lo que muestra. Es lo que hace. Te hace sentir el fracking en el cuerpo. El temblor, el ruido, la saturación. No estás mirando un problema ambiental, estás adentro.

Ahí hay algo político muy fuerte: porque lo que muchas veces aparece como dato técnico o discusión abstracta —energía, exportaciones, dólares— acá se vuelve experiencia sensible.

Cuando el arte rompe el relato oficial 

En un momento donde el extractivismo se vende como única salida, esta obra hace algo incómodo: rompe la narrativa. No desde un discurso explícito, sino desde la sensación. Te deja con una pregunta ¿Esto es desarrollo o devastación?

No es una obra sobre el fracking, es una advertencia.

Próximas funciones:

19, 20 y 21 de marzo — 20:30 h

22 de marzo — 18 h

25, 26 y 27 de marzo — 20:30 h

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