Un tribunal de Málaga condenó al Servicio Andaluz de Salud (SAS) a pagar 183.000 euros de indemnización a un niño de 8 años y a sus padres por negligencia médica durante una colonoscopia en el Hospital Materno Infantil de Málaga.
Un tribunal de Málaga condenó al Servicio Andaluz de Salud (SAS) a pagar 183.000 euros de indemnización a un niño de 8 años y a sus padres. El fallo, dado a conocer por la asociación El Defensor del Paciente, determinó que hubo negligencia médica durante una colonoscopia realizada en el Hospital Materno Infantil de Málaga. La mala praxis, según la sentencia, dejó al menor con secuelas de por vida tras sufrir una perforación de colon y dos operaciones de urgencia.
El menor padecía la enfermedad de Klippel-Trénaunay, un trastorno congénito que causa malformaciones vasculares. Esta condición había requerido siete intervenciones previas, todas con buen resultado. Debido a su delicado estado de salud y antecedentes médicos, los especialistas debían adoptar todas las medidas de precaución posibles antes de someterlo a un nuevo procedimiento. En el caso de la colonoscopia, los protocolos de seguridad no se cumplieron adecuadamente, según el fallo.
El abogado Damián Vázquez, especialista en derecho sanitario y colaborador de El Defensor del Paciente, explicó que la colonoscopia se practicó sin contar con los análisis de coagulación del menor, a pesar de su historial de sangrado y malformaciones. El laboratorio no pudo analizar la primera muestra de sangre por un error en la toma. A pesar de no tener los resultados, el procedimiento comenzó a las 10:45. La analítica llegó al laboratorio unos minutos más tarde y los resultados no estuvieron disponibles hasta las 12:08. El propio médico responsable admitió en el juicio que fue informado “por teléfono” durante la intervención.
Las complicaciones se presentaron durante la colonoscopia: hubo dificultades técnicas, sangrado y finalmente una perforación del colon. Pese a estos signos de riesgo, el procedimiento continuó. Tras la intervención, el niño fue llevado a reanimación. A las 16:00 horas recibió medicación intravenosa para el dolor y, pese a estas señales de alerta, recibió el alta médica ese mismo día.
El consentimiento informado para la prueba fue entregado a la madre del menor solo 15 minutos antes de iniciar la colonoscopia y fue presentado por personal de enfermería, no por un médico. El abogado alegó en sede judicial que la familia no tuvo tiempo suficiente para leer ni comprender el documento, lo que vulneró las garantías legales que regulan este procedimiento.
Horas después de haber vuelto a casa, el niño empezó a tener vómitos, fiebre y dificultad respiratoria, además de distensión abdominal y torácica. De acuerdo con la sentencia, su familia lo llevó de urgencia al hospital, donde se le diagnosticó una perforación intestinal y un cuadro de neumoperitoneo masivo, que requirió dos cirugías inmediatas y transfusiones de sangre. El menor permaneció ingresado más de tres semanas, sufrió una infección por candidiasis y debió pasar por la Unidad de Cuidados Intensivos.
Las consecuencias para el niño son graves y permanentes, según el letrado. Padece trastornos funcionales intestinales, incontinencia, prolapso y sintomatología ansiosa severa que afectan su vida cotidiana. La sentencia judicial reconoce la responsabilidad del SAS por la hospitalización, los días de recuperación y las secuelas físicas y psicológicas. La resolución aún puede ser recurrida en apelación.
