La autora asturiana, que compagina su labor policial con la escritura, publica ‘El último tormento’, su tercera novela negra, donde explora las zonas grises entre el bien y el mal.
Ana Covadonga Castro, inspectora de Policía en Asturias, España, y psicóloga, ha publicado tres novelas del género noir. Su nueva obra, ‘El último tormento’ (2026, Espasa), vuelve a explorar los lugares más oscuros del ser humano y la delgada línea moral que aparece cuando las fronteras entre el bien y el mal se difuminan.
En una entrevista con el periódico local Canarias 7, Castro comentó: «Trabajo todos los días en un grupo de investigación, así que la veracidad de la parte de la investigación en todas mis novelas es completamente auténtica».
La autora descubrió su vocación por la escritura durante el permiso de maternidad de su primera hija. «Estaba de permiso de maternidad y mientras mi peque dormía yo tenía que estar en silencio y ahí me animé a escribir», reveló. Su marido, también inspector de policía, fue uno de los primeros en leer aquellos capítulos. Así surgieron sus primeras tres novelas autopublicadas y finalmente el salto a la editorial Espasa.
En ‘El último tormento’, Castro introduce un tercer elemento que rompe el binomio tradicional de buenos y malos. «En esta historia hay tres bandos», anticipó. «A veces hay grises, no solo blancos y negros», expresó. La trama transcurre en Castellón y la ciudad adquiere un protagonismo especial hasta convertirse prácticamente en un personaje más.
La maternidad también está presente en la historia. Dos de las protagonistas femeninas, Micaela y Lucía, representan dos maneras diferentes de maternar. «Se ve desde los dos puntos de vista lo fuerte que es lo que despierta la maternidad en dos personas súper diferentes. Escribir no deja de ser una plataforma para hacer mis críticas sociales y yo la aprovecho bastante», destacó.
El feminismo, una de sus convicciones más firmes, salpica también sus libros con la defensa de la conciliación familiar y la denuncia de las violencias que sufren las mujeres.
Durante la entrevista, Castro manifestó: «A veces el mal existe porque sí y no tiene que tener una explicación». «Muchas veces en mi trabajo me he encontrado con un mal que no tiene una explicación en un tema de la infancia, que no tiene explicación en nada, que simplemente es así», lamentó. «Si no tenemos motivos es como que existe porque sí. Como un fin en sí mismo. Es terrorífico, pero he conocido a muchos criminales con rasgos narcisistas, que se sienten con el poder de decidir sobre la vida de otra persona», explicó.
«Considero que esta novela negra te puede hacer dudar de tus principios. El verdadero desafío no es descubrir quién es el culpable, sino preguntarse cuánto estamos dispuestos a comprender antes de juzgar», reflexionó.
