El cofundador y CEO de Airbnb, Brian Chesky, envió en 2013 una carta a sus empleados titulada «Don’t Fuck Up the Culture» («No jodan la cultura»), en la que explicó la importancia de la cultura empresarial. La frase que resume su idea es: «La cultura es simplemente una forma compartida de hacer algo con pasión».
«La cultura es simplemente una forma compartida de hacer algo con pasión». En 2013, Brian Chesky, cofundador y CEO de Airbnb, dirigió una carta a sus empleados. Llevaba un título provocativo: Don’t Fuck Up the Culture («No jodan la cultura») y explicaba por qué la cultura debía ocupar un lugar fundamental en la empresa que cambió los alquileres turísticos del mundo entero.
La idea tiene una particularidad porque la cultura empresarial, en este caso, es mucho más que un conjunto de palabras escritas en una pared o que forman una lista de valores corporativos. En cambio, es la manera en que las personas trabajan juntas.
En su carta, Chesky explica que una cultura empresarial se construye a través de innumerables comportamientos cotidianos, como contratar a un empleado, escribir un correo electrónico o desarrollar un nuevo proyecto.
En este sentido, la palabra «compartida» adquiere un especial significado. Una persona puede sentir pasión por su trabajo, pero esta debe convertirse en una forma común de actuar dentro de una organización. Bajo esta perspectiva, la cultura funciona como una especie de marco de referencia que permite tomar decisiones sin depender siempre de los jefes.
Por otra parte, Chesky dice en su carta que cuanto más fuerte es la cultura, menos procesos corporativos necesita una compañía. Una organización cuyos integrantes conocen y comparten determinados valores puede concederles mayor autonomía.
La reflexión de Chesky nació de una conversación que había tenido con el inversor Pieter Thiel. Entonces, según admite el creador de Airbnb, le preguntó a Thiel cuál era el consejo más importante que podía darle. La respuesta fue contundente: no arruinar la cultura de la empresa.
Quién es Brian Chesky
Chesky nació en Niskayuna, Nueva York, en 1981. En el anuario del instituto donde estudió escribió: «Creo que no llegaré a nada». La frase fue profética, pero en sentido inverso. Hoy preside una de las startups que provocó una revolución en el mercado de alquileres turísticos.
Para 2026, Airbnb (que nació como Airbed & Breakfast en 2007) tiene más de 5,5 millones de anfitriones (propietarios de viviendas que las destinan a alquiler turístico) y registra más de 2.500 millones de llegadas de huéspedes en 220 países. La fortuna de Chesky supera los 10.000 millones de dólares.
El proyecto nació en San Francisco, donde se asoció con Joe Gebbia. Estaban sin empleo y con unos pocos dólares. Los hoteles de la ciudad estaban llenos porque había una conferencia. Entonces, Gebbia le propuso a Chesky alquilar casas a quienes no encontraban alojamiento. Un «bed and breakfast de diseñadores» para ensayar en su propio apartamento.
Chesky está soltero, luego de mantener una relación con la artista Elissa Patel. Vive en San Francisco en compañía de un golden retriever.
