Jacob Aaron Hicks, de 46 años y residente de Tucson, fue acusado en un tribunal federal de realizar una amenaza interestatal de daño tras presuntamente enviar un correo electrónico con advertencias de atentados contra la Casa Blanca y otros puntos de Washington.
Jacob Aaron Hicks, un hombre de 46 años residente de Tucson, fue acusado en un tribunal federal de realizar una amenaza interestatal de daño después de que, presuntamente, enviara un correo electrónico con advertencias de atentados contra la Casa Blanca y otros puntos de Washington. La acusación fue anunciada por la Fiscalía Federal para el Distrito de Arizona.
El arresto se produjo el miércoles 7 de octubre, mientras que Hicks compareció por primera vez ante un juez federal el jueves 8, indicaron las autoridades. La causa se encuentra en una etapa inicial y los cargos formulados no implican una declaración de culpabilidad.
El mensaje alertó sobre un supuesto ataque inminente en Washington
La investigación se originó por un correo enviado el 23 de septiembre a una emisora de televisión local de Tucson. En ese mensaje, Hicks habría advertido que se produciría un “ataque con bomba inminente contra la Casa Blanca y otros lugares de Washington”, informó Fox News, a partir de la denuncia penal presentada por los investigadores.
El medio que recibió la comunicación notificó de inmediato a las autoridades. Esa alerta permitió que el Buró Federal de Investigaciones, conocido como FBI, iniciara las diligencias para identificar al remitente y evaluar la amenaza. El Servicio Secreto de Estados Unidos también participó en las pesquisas por tratarse de un posible ataque contra la sede presidencial.
La Fiscalía sostuvo que el correo contenía referencias a un supuesto plan de atentado masivo. 13 News, canal local de Tucson, publicó que una parte del mensaje decía: “Los estadounidenses pagarán. Alá, a Alá”. La cita fue traducida del inglés y fue divulgada por ese medio con base en la información judicial.
Los investigadores hallaron borradores con advertencias similares
Las autoridades federales aseguraron que, tras vincular la cuenta de correo con Hicks, localizaron otros borradores fechados el mismo 23 de septiembre. Esos textos estaban dirigidos a distintas organizaciones de noticias del país e incluían amenazas de características parecidas contra la Casa Blanca y otros sitios de la capital estadounidense.
Además, los investigadores detectaron comunicaciones anteriores en las que el acusado habría hablado sobre la posibilidad de utilizar ántrax en Tucson y explosivos C-4 contra un edificio federal, tal y como informó 13 News. La fiscalía no detalló públicamente si esas referencias estaban relacionadas con medios o materiales que hubieran sido localizados durante la investigación.
Hicks afirmó que había prestado su teléfono a una persona sin vivienda en el momento en que salió enviado el correo, de acuerdo con el reporte de la televisora. Por ahora, no se conocieron de forma pública mayores detalles sobre esa explicación ni sobre la postura de su defensa ante el tribunal.
La fiscalía destacó el aviso de la emisora local
El fiscal federal para el Distrito de Arizona, Timothy Courchaine, remarcó que este tipo de denuncias requiere una respuesta inmediata de las instituciones. “Debemos tomar en serio amenazas de violencia como esta”, afirmó en una declaración recogida por las autoridades.
Courchaine agradeció a la estación local por trasladar el mensaje a las fuerzas de seguridad y reconoció la intervención del FBI. “Agradezco a nuestra emisora local por comunicar esta amenaza a las autoridades y al FBI por abordar la situación con rapidez, profesionalismo y el nivel de compromiso que requería”, aseguró el funcionario.
La agente especial a cargo de la oficina del FBI en Phoenix, Rebecca Day, también destacó la intervención del canal que dio aviso. “Valoramos al colaborador de la comunidad que informó de la amenaza a las autoridades”, expresó. A su vez, subrayó que la cooperación entre la comunidad y las agencias es esencial para proteger a la población.
La investigación permanece bajo conducción del FBI, con asistencia del Servicio Secreto, mientras el proceso penal contra Hicks continúa en el tribunal federal de Arizona.
