Un informe de la consultora Plaza Pública señala que la definición entre Lula y Bolsonaro contiene elementos comparables con la realidad política argentina, desde el fenómeno de la grieta hasta el llamado ‘voto anti’.
La elección presidencial en Brasil del próximo domingo presenta elementos que, según un análisis de la consultora Plaza Pública, pueden arrojar señales para la disputa electoral del año próximo en la Argentina. El informe, difundido esta semana, menciona paralelos en el futuro de la grieta política, la adaptación de discursos y el denominado ‘voto anti’.
De acuerdo con el texto, Brasil acumula ocho años de polarización. Las encuestas muestran un escenario de empate para una segunda vuelta, en la que resultará crítica la performance en los tres principales colegios electorales: São Paulo, Belo Horizonte y Río de Janeiro.
El estudio indica que la polarización brasileña generó cansancio, pero no se resolvió. En focus groups realizados por la consultora, participantes describieron el clima afectivo como de ‘resaca emocional’, con desencanto hacia una disputa que no produjo cambios significativos en la vida de la gente. Según el informe, aunque subsisten dos campos definidos, la idea de embate permanente pierde peso y se registran momentos de afectos tibios, con mayor proyección y cálculo personal.
El análisis menciona un corrimiento de la batalla cultural hacia el centro con líneas cruzadas. Como ejemplo, señala que Flavio Bolsonaro enaltece el feminismo y defiende públicamente penas contra feminicidios. En un spot, Bolsonaro afirma: “En casa quien manda son ellas -por sus hijas y esposa-, es bueno que sea así. Brasil solo va a ser mejor si las mujeres son más fuertes”.
En paralelo, el jingle de la campaña de Lula, Rap do Silva, enfatiza que “trabajaba el día entero y cuidaba de la familia”. Un cartel gigante destaca la palabra “familia”, una de las críticas que se le hace al PT: defender con ahínco minorías y ser distante de un discurso ‘pro familia’. El informe sostiene que en 2026 la derecha defiende a las mujeres y Lula abraza la causa de las familias, con consignas que se cruzan de espacio.
Respecto de Flavio Bolsonaro, el análisis lo describe como un candidato con pocos activos fuera del apellido que representa el intangible llamado ‘voto anti PT’. Señala que en esta primavera de 2026 el ‘anti PT’ ya no es la lucha anti-sistema y que la bandera contra la corrupción dejó de ser una plataforma solo de la derecha. Distingue públicos del ‘anti PT’: un colectivo que responde en ‘modo automático’ que el país ‘está yendo para un agujero’, sin poder precisar de qué se trata, y otro grupo que tiene críticas concretas.
El informe indica que parte de la pelea electoral en Brasil se da por creer que Lula repite discursos y temas más parte del pasado que del futuro. Menciona como ejemplo los beneficios sociales para personas de baja renta, que fueron determinantes para sustentar victorias anteriores de Lula, pero que ahora parecen no alcanzar. Según el texto, hoy se asume que ya son una política independiente del gobernante de turno y se pide autocrítica sobre el tiempo que una persona puede tener el beneficio, cómo se fomenta un puente con el mercado laboral y la necesidad de un camino de salida. A diferencia de Argentina, en Brasil hay consenso en que controlar la inflación, el déficit fiscal y las tasas de interés son políticas de Estado independientes del arco político polarizado.
El punto ciego de votar al menos malo
El informe cita a otra participante de los focus group: “Voy a votar por el menos malo; que sea lo que Dios quiera…”. Señala que es una tensión con la que conviven muchos brasileños atrapados por la grieta, que eligen por rechazo y no por proyecto. Añade que será central entender cómo resuelven estas fricciones los huérfanos de la polarización.
Plaza Pública identifica atajos para el punto ciego pro Lula: “Tiene foco en los más necesitados”, “es mejor daño limitado y conocido (economía floja e impuestos con Lula) que un daño ilimitado e imprevisible (sistémico y potencialmente mayor, varias ‘cosas peores’ de Flávio)”, “novato incompetente es más peligroso que veterano malo” (propuestas vacías de Flávio vs. propuestas malas de Lula), “bolsonarismo potencializa una polarización tóxica fuera de timing”. Para el punto ciego pro Flávio: “menos tasa intereses, más familia y seguridad”, “repetir el fracaso actual es un mal mayor”, “la culpa de Jair Bolsonaro fue de la pandemia y el tono irónico”.
Un elefante en la sala
El 82% de los brasileños está endeudado, uno de los grandes ejes de la campaña. El informe compara las formas de resolverlo en Brasil y la Argentina. El Gobierno de Lula tiene como política pública el proyecto Desenrola, que refinancia las deudas con líneas de créditos de la banca pública a tasas menores. Quien ingresa en el programa ‘limpia’ el nombre en registros de deudores. Si bien alivia la situación, no resuelve el problema de fondo de cómo gestionar el dinero y las deudas. Señala que hay una demanda en Brasil para romper el ciclo de repetir la forma de lidiar con el dinero que aprendieron de sus padres. Menciona como curiosidad que mientras Milei dice en Argentina que las deudas son de los privados, Flavio Bolsonaro dice en Brasil que el Gobierno es responsable por las deudas de los brasileños. El viernes, Lula prohibió las apuestas online, medida que tiene amplio apoyo popular, aunque de impacto incierto en la campaña. Brasil sufre el crecimiento descontrolado de las ‘bets’.
El informe recuerda que Jair Bolsonaro perdió las elecciones de 2022 por su postura frente a la pandemia de Covid-19. Además del retraso en las vacunas, su tono afectivo de ‘deboche’ (ironía) fue decisivo en su debacle: reírse de los muertos, imitar a quien tosía, etcétera. Esas imágenes quedaron grabadas en el imaginario como falta de postura estadista. Esta lectura, cuatro años después, puede ser un indicador de cuánto la sociedad argentina aceptará o no el tono de insultos constantes de Milei. En Brasil, son tiempos de relajar la cuerda de la polarización tóxica, dar vuelta la página hacia otro momento. No significa borrar la polarización, sino focalizar en los problemas y no en la radicalización extrema. El desenlace de la elección en Brasil dejará señales para el futuro de la Argentina.
El informe fue elaborado por el director del Proyecto Plaza Pública, barómetro cualitativo sobre la opinión pública en Brasil.
