Ana Altamirano, referente del Sindicato de Empleadas Domésticas de Casas Particulares, explicó cómo impactarán los posibles feriados del 9 y 10 de noviembre en la organización laboral del sector y detalló los requisitos para registrar a una trabajadora.
La visita del Papa León XIV a Córdoba tendrá impacto en la organización del trabajo de las empleadas de casas particulares, especialmente si el lunes 9 y el martes 10 de noviembre quedan establecidos como feriados nacionales. Ana Altamirano, referente del Sindicato de Empleadas Domésticas de Casas Particulares, explicó qué ocurrirá si las trabajadoras deben prestar tareas durante esas jornadas y quién deberá afrontar los costos de traslado.
En diálogo con Punto a Punto Radio, Altamirano explicó que, «para la categoría de tareas generales, el salario de septiembre quedó establecido en $480.247,84 de básico para quienes trabajan hasta 48 horas semanales».
Uno de los principales interrogantes de cara a noviembre está relacionado con el lunes 9 y el martes 10, fechas vinculadas a la visita del Papa. Altamirano explicó que «si el feriado es nacional, no se trabaja y el empleador tiene que pagar como corresponde, un recargo del 100% o el doble». La referente del sindicato aclaró además que la trabajadora puede decidir si quiere prestar tareas durante un feriado. «No tiene la obligación de hacerlo como cualquier otro feriado nacional. No hay obligación», sostuvo.
Traslados y trabajo
La situación podría tener una particularidad adicional por las restricciones de circulación que se prevén durante la visita del Pontífice. Ante la consulta sobre qué ocurre si una trabajadora decide concurrir a su empleo, Altamirano señaló que «en el caso de elegir ir, el empleador seguramente va a tener que afrontar un gasto diferente». «Seguramente va a tener que pensar en el taxi o irla a buscar, llevarla y traerla, que suelen hacerlo algunos empleadores cuando pasan estas cuestiones tan particulares, digamos», agregó.
Altamirano también recordó una de las preocupaciones que había planteado durante el debate de la reforma laboral: la extensión del período de prueba. «Si bien nosotros históricamente venimos con una lucha de que se conscientice la sociedad de que somos trabajadoras, con lo cual tenemos derechos, y uno de los primeros derechos que nos alberga es el derecho a estar registrada», sostuvo.
Según explicó, el sindicato observa una caída en la registración de trabajadoras y señaló que también dejaron de existir programas que acompañaban ese proceso. «Hoy no está más y es más difícil que los empleadores los registren», afirmó. En ese contexto, señaló que la reforma laboral llevó el período de prueba a seis meses.
«Con esto vino lo de la reforma laboral y el periodo de prueba pasó a ser seis meses. Es un montón», sostuvo Altamirano. Para la dirigente, esa extensión puede generar situaciones de mayor precariedad. «Entonces, es un montón y eso hace también o da la posibilidad a algún empleador que no quiere registrar por una cuestión personal, las toma por periodos cortos y las despida», explicó.
Cómo registrar a una trabajadora
Frente a la consulta sobre la dificultad del trámite, Altamirano aseguró que la registración es sencilla y puede realizarse en pocos minutos. «Son diez minutos», afirmó. Según explicó, el empleador necesita contar con su clave fiscal de ARCA y acceder al sistema de casas particulares para iniciar el trámite.
Detalló el procedimiento: «Con eso ingresa al sistema, busca en la pestaña casas particulares y ahí tiene un botoncito que dice registrar una nueva persona, toca ahí y sigue». La dirigente agregó que el sistema permite cargar las horas de trabajo, los datos personales de ambas partes y el salario acordado.
Altamirano también advirtió sobre las consecuencias de mantener una relación laboral sin registrar, incluso cuando existe un acuerdo entre empleador y trabajadora. «Ahí están como en una ecuación donde ambas personas pueden llegar a perder», planteó.
Según explicó, el empleador puede poner en riesgo su patrimonio si la trabajadora sufre un accidente laboral y no cuenta con ART. Al mismo tiempo, señaló que la trabajadora pierde cobertura y aportes para su futuro. «Y la compañera está poniendo en riesgo su futuro porque no está recibiendo las contribuciones que van a permitir que el día de mañana ella se pueda jubilar. Además de no tener obra social, no tener ART», explicó.
Y resumió su posición con una advertencia para ambas partes: «Y los derechos son los mismos, trabajadora registrada o no registrada, blanco o negro, pero ambas personas ahí están poniendo en riesgo su patrimonio personal. Y la compañera, su futuro».
Entrevista realizada en el programa «Es por acá», de Punto a Punto Radio, con Juan Bernaus y Julieta Fantini.
