Timothy Walters, conserje principal de la escuela secundaria Hackett en Albany, permaneció durante meses en una habitación del edificio. El caso se conoció en abril a partir de una revisión de cámaras de seguridad. Fue suspendido en mayo y renunció el 23 de junio.
Timothy Walters, conserje principal de la escuela secundaria Hackett en Albany, Nueva York, vivió durante seis meses en una habitación del cuarto piso del establecimiento. Según declaró en entrevistas, tomó esa decisión a los 36 años porque no podía sostener un alquiler propio mientras pagaba la manutención de sus cuatro hijos adolescentes.
El caso se conoció en la última semana de abril, cuando funcionarios del distrito escolar revisaban grabaciones de seguridad por una investigación sobre conserjes sospechados de inflar reclamos fraudulentos de horas extras. Walters no fue acusado por esa maniobra, pero el registro mostró que permanecía en el edificio de forma continua, fuera de cualquier esquema regular de turnos.
Según relató al New York Post, convirtió en octubre una habitación del cuarto piso, ubicada sobre el auditorio, en un espacio para uso personal. Allí instaló varias camas, un minirrefrigerador y muebles, con los que armó un ambiente que describió como un estudio.
Walters contó que antes vivía con su hermana menor y la pareja de ella, pero sintió que su presencia resultaba invasiva. “No tenía a dónde ir”, dijo al medio. “Vivía con mi hermana y su novio, pero necesitaban tiempo a solas para lidiar con sus propios problemas”.
El distrito escolar tomó conocimiento del uso no autorizado del edificio a partir de la revisión del material de seguridad. El hallazgo abrió una investigación administrativa que se extendió durante varias semanas. La situación dejó expuesto un punto sobre el control de accesos y la supervisión de espacios que no forman parte de la circulación diaria.
En mayo, el distrito suspendió a Walters sin goce de sueldo mientras avanzaba la investigación. Renunció el 23 de junio, según informó el portavoz distrital Ron Lesko al Times Union. La renuncia cerró su vínculo laboral con el sistema escolar.
Walters declaró que cobraba USD 64.000 al año y que, con horas extras, llegó a percibir alrededor de USD 80.000 en 2025. En su versión, ese nivel de ingresos no implicaba estabilidad porque una parte significativa se destinaba a obligaciones vinculadas a sus hijos adolescentes.
En declaraciones a CBS 6, describió el estado previo del lugar: “El apartamento tenía un futón, un montón de sillas viejas y algunos muebles que llevaban ahí quién sabe cuánto tiempo. Al final lo vacié y puse varias camas y una nevera pequeña”.
Walters también dijo que los fines de semana recibía visitas. Según su relato, sus cuatro hijos adolescentes se quedaban con él cuando le correspondía la custodia, sin que nadie advirtiera que el alojamiento estaba dentro de una escuela.
El propio Walters admitió que entendía la gravedad de lo que hacía. “Sabía que lo que estaba haciendo estaba mal”, dijo. “Pero no sabía qué hacer. Cuando estás contra la espada y la pared, a veces terminas tomando decisiones que probablemente no deberías haber tomado”.
La policía local investigó el episodio y al principio lo acusó de allanamiento de morada. Esos cargos fueron retirados posteriormente, según lo informado en el seguimiento del caso. El material disponible no detalla los motivos por los que la acusación quedó sin efecto.
Tras dejar su puesto, Walters dijo que ahora vive con un tío en un parque de casas rodantes y que está en lista de espera para acceder a una vivienda propia. También aseguró que recibió dos ofertas de trabajo, aunque no precisó en qué consisten ni cuándo podrían concretarse.
Su hermana creó una campaña en GoFundMe para ayudarlo a instalarse en un nuevo hogar. La iniciativa se difundió después de que el caso tomara estado público y tiene como objetivo cubrir gastos asociados a la mudanza y a la instalación en una vivienda estable.
