Especialistas advierten que el aumento de las temperaturas está vinculado al impacto ambiental de la producción de alimentos, especialmente los de origen animal.
“¡Qué calor está haciendo!” es una de las frases más repetidas durante las últimas semanas en Argentina, según observaciones cotidianas. El uso de aire acondicionado, la búsqueda de sombra y la compra de ventiladores se han vuelto prácticas comunes para adaptarse a temperaturas que, hace unos años, habrían sido consideradas extraordinarias.
De acuerdo con registros climáticos, cada verano se rompe un nuevo récord de temperatura. Las olas de calor son más intensas, las sequías más prolongadas y los incendios forestales más frecuentes. Sin embargo, cuando se habla de cambio climático, suelen mencionarse temas como autos eléctricos, paneles solares o reciclaje, y rara vez se aborda la alimentación, una actividad que se realiza a diario.
En 2019, el doctor Joseph Poore, investigador de la Universidad de Oxford y autor de un estudio publicado en la revista Science, afirmó que adoptar una alimentación basada en plantas es una de las acciones individuales más efectivas para reducir el impacto ambiental. Tras analizar cerca de 40 mil granjas en 119 países, su investigación concluyó que los alimentos de origen animal concentran la mayor parte de las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la producción de alimentos, además de requerir más tierra y agua que los de origen vegetal.
Seis años después, las cifras continúan respaldando esa conclusión. La Water Footprint Network señala que producir un kilogramo de carne de res requiere, en promedio, alrededor de 15 mil litros de agua y genera cerca de 60 kilogramos de dióxido de carbono equivalente. En contraste, producir un kilogramo de legumbres genera aproximadamente un kilogramo de dióxido de carbono equivalente.
Jessica Gonzalez Castro, directora ejecutiva de Generación Vegana, sostuvo que “el cambio climático ya no es una advertencia para las próximas generaciones. Es el calor que sentimos hoy cuando salimos de casa”. Agregó que cada decisión, incluso la que se toma frente a un plato de comida, puede acercar al problema o a la solución.
