Un informe del Real Jardín Botánico de Kew señala que la inteligencia artificial y la digitalización de colecciones científicas pueden ayudar a evitar la desaparición de miles de especies de plantas y hongos.
Un informe del Real Jardín Botánico de Kew, en Londres, indica que la inteligencia artificial (IA) y la digitalización de colecciones científicas podrían contribuir a evitar la desaparición de miles de especies de plantas y hongos en todo el mundo.
Según el informe, cerca del 40% de las especies vegetales evaluadas se encuentran en riesgo de extinción. Además, se estima que existen cientos de miles de especies que no han sido estudiadas en profundidad o que permanecen sin descubrir.
La inteligencia artificial ya está transformando la forma en que los científicos identifican nuevas especies. Los sistemas pueden analizar grandes volúmenes de imágenes y detectar características microscópicas que suelen pasar desapercibidas durante los métodos tradicionales de clasificación. Esta capacidad resulta especialmente útil en grupos complejos, como musgos y juncias. El director científico del Real Jardín Botánico de Kew, Alexandre Antonelli, afirmó que algunos modelos de IA alcanzan niveles de precisión comparables e incluso superiores a los de especialistas humanos.
Otro de los avances destacados es la digitalización masiva de colecciones científicas. Actualmente existen alrededor de 145 millones de especímenes digitalizados en todo el mundo, aunque esa cifra representa menos del 16% del material conservado en herbarios y centros de investigación. El Real Jardín Botánico de Kew anunció recientemente que completó la digitalización de sus 7,4 millones de especímenes, incluidos ejemplares históricos recolectados por Charles Darwin. Esto permite que investigadores de distintos países accedan gratuitamente a información antes limitada a consultas presenciales.
La combinación de inteligencia artificial y colecciones digitalizadas también está ayudando a entender mejor los efectos del cambio climático sobre los ecosistemas. Uno de los estudios incluidos en el informe analizó ocho millones de especímenes mediante un modelo capaz de detectar flores de manera automática. Los resultados mostraron que los períodos de floración se adelantaron en promedio 2,5 días por década durante el último siglo.
El informe también resalta progresos en el estudio de los hongos, organismos esenciales para el funcionamiento de los ecosistemas y con gran potencial para el desarrollo de tratamientos médicos. Gracias a nuevas tecnologías, los investigadores lograron obtener información genética de especímenes con hasta 180 años de antigüedad.
Aunque los expertos advierten sobre desafíos como el consumo energético de los centros de datos y la necesidad de evitar sesgos en los algoritmos, concluyen que la inteligencia artificial representa una oportunidad para documentar, comprender y proteger la biodiversidad.
