En Bulgaria, Rumen Radev asumió como primer ministro tras una victoria electoral contundente, mientras que en Rumanía, el gobierno liberal fue derrocado por una moción de censura. Ambos países enfrentan desafíos económicos que impulsan el apoyo a opciones políticas populistas.
Peter Magyar derrotó a Viktor Orbán en las elecciones húngaras de abril. Donald Tusk, primer ministro de Polonia, afirmó en una cumbre de la Unión Europea ese mismo mes: “Por primera vez en años, no hay rusos en la sala”. El 8 de mayo, Rumen Radev juró el cargo de primer ministro de Bulgaria tras ganar las elecciones a finales de abril. El 5 de mayo, el primer ministro liberal de Rumanía fue destituido mediante una moción de censura respaldada por la centroizquierda y un partido nacionalista de derecha.
El malestar económico genera turbulencias políticas en ambos países. En 2025, los precios subieron un 3,5% en Bulgaria y un 6,8% en Rumanía, por encima del promedio del bloque del 2,5%. El crecimiento se mantiene sólido en Bulgaria, pero el PIB de Rumanía fue un 1,7% inferior en el primer trimestre respecto al mismo período del año anterior.
Radev, excomandante de la fuerza aérea, se desempeñaba como presidente desde 2017, un cargo mayormente ceremonial. Su campaña se centró en la lucha contra la corrupción y prometió desmantelar el “modelo de gobierno oligárquico” de Bulgaria y restaurar la independencia judicial. Su partido, Bulgaria Progresista, obtuvo casi el 45% de los votos y logró mayoría absoluta en el parlamento.
El 11 de mayo, el nuevo gobierno propuso precios de referencia “justos” para bienes de consumo y obligó a los minoristas a justificar aumentos de precios. Radev afirmó que las sanciones “perjudican las economías de Rusia y la UE” y propuso aumentar las importaciones de combustibles fósiles rusos. También sostuvo que Europa debería dejar de vender armas a Ucrania e impulsar un acuerdo de paz. Dmitry Peskov, portavoz del Kremlin, declaró estar “impresionado”.
En Rumanía, Nicusor Dan, activista liberal anticorrupción, derrotó a George Simion en las elecciones presidenciales. El gobierno de Dan carecía de fuerte apoyo parlamentario. Tras la aprobación de un presupuesto reducido en marzo, el Partido Socialdemócrata (PSD) abandonó la coalición y se alió con la Alianza para la Unión de Rumanos (AUR) para derrocar al gobierno. Simion declaró: “Los supuestos proeuropeos no han traído más que impuestos, guerra y pobreza”. Su partido cuenta con un 33% de apoyo en encuestas.
Simion se opone a la ayuda a Ucrania y ha criticado el programa SAFE de préstamos de defensa de la UE. Dan afirmó que prefiere formar una nueva coalición, quizás liderada por un primer ministro tecnócrata.
En Bulgaria, las empresas de defensa han experimentado un auge desde el inicio de la guerra. Rheinmetall planea construir una fábrica de proyectiles en Bulgaria con una inversión de 1.000 millones de euros. El viceprimer ministro Ivo Hristov declaró: “Bulgaria considera a los países de la UE como su familia natural, pero se reserva el derecho a mantener sus propias posiciones”. Radev prometió reformas judiciales y destituyó al subdirector de la agencia de seguridad nacional por presunta injerencia política.
Radev es graduado de un programa de pilotos de caza de la Fuerza Aérea estadounidense y mantiene conexiones con Estados Unidos. Su deseo de poner fin a la guerra de Ucrania y reanudar el comercio con Rusia sería bien recibido por JD Vance, vicepresidente de Donald Trump.
