Un informe de Funcas revela que más de 615.000 inmigrantes mayores de 54 años se sumaron a la población española entre 2021 y 2025, un aumento del 42% en ese grupo, mientras los jóvenes tienden a no quedarse en el país.
El envejecimiento de la población es uno de los grandes desafíos de la economía española. Durante años, la llegada de inmigrantes se ha visto como una vía para compensar la caída de la natalidad y sostener la población activa, aunque los datos más recientes cuestionan su eficacia a largo plazo.
Según el último estudio de Funcas, más de 615.000 inmigrantes mayores de 54 años se sumaron a la población española entre 2021 y 2025, lo que supone un crecimiento del 42% en ese colectivo. En contraste, el aumento de la población migrante de 20 a 54 años fue del 25% en el mismo período.
El informe, titulado “Los límites de la inmigración para el ajuste demográfico en España”, señala que en 2025 el 22% de los inmigrantes residentes en España tiene 55 años o más, equivalente a dos millones de personas. Este peso se ha más que duplicado desde 2006, cuando representaba el 10% del total de la población nacida en el extranjero.
A pesar de esto, el análisis no niega la importante contribución de la inmigración a la economía española. En 2025, el 19% de los residentes en España había nacido en el extranjero, cinco puntos por encima de la media de la Unión Europea. Con más de 3,5 millones de cotizantes foráneos en la Seguridad Social, otro estudio indica que la inmigración impulsa el 47% de la subida del PIB desde 2022.
Entre 2021 y 2024, 558.000 personas llegaron a España con 55 años o más, casi una de cada cinco entradas de inmigrantes. El 80% de esas llegadas corresponde a ciudadanos extracomunitarios, principalmente por reagrupación familiar. Solo el 13% de las llegadas tenía menos de 15 años, una de las cifras más bajas de Europa.
El informe destaca que los inmigrantes mayores se asientan con más firmeza que los jóvenes: la tasa de retención del grupo de 55 años o más alcanza el 110%, frente al 46% del grupo de 20 a 54 años. Entre 2002 y 2024, casi 15 millones de personas iniciaron su residencia en España, pero la población solo aumentó en siete millones, lo que implica una tasa de retención aproximada del 48%.
Funcas concluye que sostener la estrategia migratoria exigiría flujos cada vez mayores con un perfil de edad difícil de garantizar, ya que los países de origen también envejecen. Los investigadores abogan por repensar el modelo actual, que ha sido exitoso como “mecanismo de amortiguación temporal” pero muestra signos de agotamiento.
