Conocida también como perejil de agua, esta planta perenne y resistente se encuentra en diversos espacios urbanos y ofrece múltiples usos culinarios y medicinales.
La redondita de agua (Hydrocotyle bonariensis) es una planta que crece en canteros, veredas, zanjas, riberas, plazas y jardines. Una vez que aparece, se queda gracias a su resistencia y ciclo perenne. También conocida como “perejil de agua”, su sabor es casi idéntico al del perejil y sus usos culinarios son similares.
Es una planta hidrófila que prefiere suelos húmedos, pero se adapta a todo tipo de terrenos, incluso arenosos o secos. Ofrece hojas durante todo el año, lo que la convierte en un recurso útil para tener siempre a mano.
Las hojas pueden consumirse crudas en ensaladas, sándwiches, jugos verdes, licuados y pestos. También cocidas en tortillas, guisos, sopas, salsas, buñuelos, pastas y postres. Se pueden agregar al mate o en tisanas, solas o combinadas con otros yuyos, tés, especias, cáscaras de cítricos o jengibre, tanto calientes como frías. Además, se pueden deshidratar a la sombra para usar en masas, guisos e infusiones, o molerlas para obtener un polvo que enriquece galletitas, bizcochuelos, pastas, salsas, condimentos, sales y azúcares saborizados.
Desde el punto de vista nutricional, es una buena fuente de hierro, yodo, magnesio, proteína, vitamina C y betacarotenos. A nivel interno, se usa como antifebril, desintoxicante, vasodilatadora, diurética, remineralizante, tónica, oxigenante, digestiva y ansiolítica. Fortalece la vista, es recomendable para pacientes con anemia, se utiliza en el tratamiento de enfermedades hepáticas y para reestablecer el sistema nervioso, mejorando la memoria y aliviando el cansancio mental. Externamente se emplea como antiinflamatoria, antibacteriana y cicatrizante, aplicando hojas machacadas o una infusión sobre erupciones, várices, forúnculos, heridas, infecciones, eritemas e inflamaciones.
Se recomienda moderar su consumo durante el embarazo y la lactancia, y evitar su uso terapéutico junto con medicamentos sedantes por posible somnolencia. Al recolectar plantas silvestres, se debe evitar zonas muy contaminadas y, en caso de suelos bajos o zonas acuáticas, cocinarlas para eliminar peligros biológicos. Siempre incorporar alimentos nuevos de forma progresiva para descartar alergias.
Una receta simple: crema de redondita de agua. Ingredientes: papas, cebolla, hojas de redondita, cebolla de verdeo, caldo, aceite, sal, nuez moscada o pimienta negra. Opcional: crema de leche, crutones, crackers, semillas tostadas o queso rallado. Cortar la papa en cubos, picar la cebolla gruesamente, lavar y picar las hojas de redondita y la cebolla de verdeo. En una olla con aceite, cocinar la cebolla y la papa unos minutos. Agregar las hojas, la cebolla de verdeo y el caldo, y cocinar hasta que la papa esté tierna. Retirar, condimentar y procesar hasta obtener una crema homogénea. Servir con los opcionales deseados.
