El gobernador Gustavo Valdés presentó en Ituzaingó el proyecto ARPulp, que prevé una planta de celulosa con capacidad inicial de 800.000 toneladas anuales y generación de más de 900 millones de dólares en exportaciones por año.
La provincia de Corrientes avanza en la concreción del proyecto ARPulp, la mayor inversión privada en la historia de la provincia, con un monto estimado en 2.000 millones de dólares. La iniciativa fue presentada oficialmente en la localidad de Ituzaingó, en el noreste correntino, con la presencia del gobernador Gustavo Valdés, la CEO Alejandra Aranda y el director técnico Fernando Correa.
El proyecto se instalará en el parque industrial de Ituzaingó, que ya cuenta con infraestructura clave como un puerto propio sobre el río Paraná, fundamental para la salida exportadora. Corrientes posee unas 500.000 hectáreas forestadas, principalmente de pino, que crecen en condiciones excepcionales: pueden cortarse en solo doce años, un tercio del tiempo que requieren en países como Finlandia o Suecia.
La planta producirá celulosa de fibra larga, con productos de alto valor agregado: celulosa fluff para pañales y absorbentes, celulosa blanqueada para papeles y envases, y celulosa marrón para aplicaciones industriales de alta resistencia. La capacidad inicial será de 800.000 toneladas anuales, escalable a un millón, y se estima que generará más de 900 millones de dólares por año en exportaciones.
El proyecto contempla la generación propia de energía a partir de biomasa, con excedentes que podrán inyectarse a la red eléctrica, evitando el uso de combustibles fósiles. Además, se prevé un impacto significativo en la cadena forestal local: más de 200 aserraderos en la provincia podrán valorizar residuos, raleos y subproductos, mejorando los ingresos del sector primario.
La logística forestal potenciará el uso del puerto de Ituzaingó, beneficiando también a otras producciones como el arroz, y se abren oportunidades para sistemas silvopastoriles que integren forestación y ganadería. El gobernador Valdés destacó la generación de miles de empleos directos e indirectos y la transformación estructural del mercado laboral local.
El cronograma prevé que la planta entre en operación hacia el final de la década. Desde el sector se remarca que la licencia social, los estudios ambientales y la transparencia en la gestión serán determinantes para el éxito del proyecto. ARPulp aspira a convertir a Corrientes en un polo foresto-industrial de escala global.
