La depreciación de la moneda brasileña encarece los productos argentinos para el principal socio comercial del país y abarata las importaciones desde Brasil.
Durante buena parte del año, la evolución del real brasileño ayudó a amortiguar la pérdida de competitividad cambiaria de la Argentina. Sin embargo, luego de que Luiz Inácio Lula da Silva ganara las elecciones en Brasil el domingo, la moneda del país vecino se depreció casi un 8% en la semana y volvió a poner presión al tipo de cambio real argentino.
La reacción de los mercados brasileños encendió alertas por el impacto que podría tener sobre la economía local una depreciación de la moneda del principal socio comercial del país. En septiembre, se exportaron US$1206 millones a Brasil y se importaron bienes por US$1375 millones, de acuerdo con el último informe de Intercambio Comercial Argentino (ICA) que elabora el Indec.
“La devaluación del real hace que les resulte más caro a los brasileños comprar productos argentinos, en la medida en que el peso no acompaña totalmente la depreciación de la divisa brasileña. Eso es un factor que puede afectar negativamente el volumen de exportaciones desde la Argentina hacia Brasil. Además, existe el riesgo de que un ajuste fiscal en el país vecino produzca una caída en el nivel de actividad y eso haga que se achique la demanda de productos argentinos”, analizó Andrés Reschini, titular de F2 Soluciones Financieras.
Reschini consideró prematuro poner cifras a esos riesgos y dijo que, por ahora, no observa una preocupación significativa en el mercado. A su entender, parte de la corrección de los activos financieros brasileños responde a un reacomodamiento de las expectativas previas a las elecciones, más que a una señal concluyente sobre lo que ocurrirá en los próximos años.
“Una buena noticia para la Argentina es que el real, después del sacudón que tuvo el lunes tras las elecciones, se acomodó en niveles más estables y se ubicó en torno a los 5,30 por dólar. No fue tan drástico como parecía el lunes y hubo cierta corrección. Pero más allá de eso, sí es cierto que la moneda brasileña había sido una aliada del tipo de cambio real argentino en lo que va del año. Era prácticamente la única moneda frente a la cual la Argentina lograba sostener su competitividad, porque el real se venía apreciando. De hecho, todavía se encuentra en niveles más bajos que los de fines del año pasado”, señaló Martín Polo, economista y fundador de Polomics.
Con el reciente movimiento, el tipo de cambio real multilateral argentino habría caído alrededor de 1,5% en el mes, según sus estimaciones. Además, al analizar la cotización con una perspectiva histórica, se observa una caída cercana al 12% en lo que va del año, lo que llevó al tipo de cambio real a su nivel más bajo desde mediados del año pasado.
“Si se devalúa el real, todo lo que importamos de Brasil se hace más barato y todo lo que le exportamos se hace más caro. En un contexto en el que el Gobierno abrió fuertemente las importaciones como una de las herramientas para contener los precios internos, esto pone en una situación más difícil a los productores locales que compiten contra los productos brasileños, porque obtienen una ventaja cambiaria, una ventaja competitiva que la Argentina no tiene y que, por lo visto, no va a tener en el corto plazo”, señaló el analista financiero Christian Buteler.
Para el economista, el Gobierno sigue utilizando el tipo de cambio como una herramienta para contener la inflación. En ese sentido, observó que, pese a la mayor demanda de dólares del lunes por la reacción a las elecciones en Brasil, el Banco Central no compró divisas y el Tesoro incluso vendió. Al día siguiente, cuando la cotización bajó levemente, la autoridad monetaria tampoco intervino con compras. Hoy, por tercera rueda consecutiva, se repitió el escenario de cero intervenciones. Esta situación contrasta con la dinámica de compra de reservas que mantuvo el Central durante casi todas las ruedas del año.
“El Gobierno no quiere que el tipo de cambio suba, aunque el día anterior avanzó 0,75%, una reacción que no fue demasiado brutal. En ese contexto, un real más debilitado complica y, así como afecta al turismo y abarata las vacaciones en Brasil, también complica a las empresas argentinas. De todos modos, lo que vimos en los primeros días de esta semana fue una primera reacción del mercado porque el resultado estuvo en contra de las expectativas. Se creía que ganaba Flávio Bolsonaro y no sucedió. Pero la evolución del real, la Bolsa y los bonos dependerá de cómo le vaya a la economía brasileña y al contexto internacional en los próximos cuatro años”, agregó Buteler.
De cara hacia adelante, Polo señaló que la principal variable a seguir es el nivel de actividad de Brasil, el principal destino de las exportaciones argentinas, en especial las industriales. Según explicó, para la Argentina es más favorable que la economía brasileña crezca a un ritmo elevado, incluso si eso ocurre con un real más depreciado, que un escenario de menor crecimiento con una moneda más fuerte. “Cuanto más crezca Brasil, más demanda vamos a tener, y viceversa”, cerró.
