Un adolescente de 16 años abrió fuego en un aula de la escuela Silver Rail en Bend, Oregón, dejando tres niños y una maestra muertos. La comunidad local organiza actividades para ayudar a los niños a procesar lo ocurrido.
Desde el tiroteo ocurrido el jueves en la escuela Silver Rail de la ciudad estadounidense de Bend, Sherry Lauer observa a su nieta de cinco años en busca de señales para entender cómo procesa la tragedia.
«Mi nieta tiene necesidades especiales. Ella no verbaliza, así que no estamos seguros de cuánto comprende sobre lo que está ocurriendo», dijo Lauer a la agencia AFP.
La pequeña no es alumna de la escuela Silver Rail, en cuyo salón de estudiantes con necesidades especiales un adolescente de 16 años abrió fuego el jueves.
Griffin J. John II irrumpió en el centro educativo poco después del mediodía y disparó en la clase, causando la muerte de tres niños de 5, 8 y 11 años y de una maestra. Otra alumna de siete años y otra maestra resultaron heridas, pero se encuentran estables.
El adolescente, que vivía muy cerca, formó parte de esa misma clase en ese mismo colegio años atrás, confirmaron las autoridades, que investigan qué motivó el ataque.
Un padre que pasaba por delante de Silver Rail escuchó disparos, detuvo su auto, tomó su arma y entró a la escuela, donde disparó al atacante, quien también enfrentó resistencia física de una maestra.
Centros de arte, restaurantes y parques de Bend, una ciudad de unos 100.000 habitantes en el centro del estado de Oregón, abrieron sus puertas y diseñaron una programación especial para el fin de semana enfocada en los niños.
Padres y vecinos de la ciudad, conocida por su horizonte montañoso y por sus actividades al aire libre, buscan maneras de abordar lo ocurrido con sus hijos.
Lauer, de 56 años, dijo la noche del viernes que cuando estaban en casa viendo una rueda de prensa de las autoridades sobre el ataque, su nieta «paró lo que estaba haciendo y prestó atención». Hasta ahora, la niña no ha mostrado reacciones negativas, agregó su abuela.
«El ruido de los disparos»
Liz, cuyo sobrino estaba en Silver Rail cuando el tiroteo ocurrió, dijo que su hermano y la familia pasaron la noche del jueves confortando al niño de siete años. «Él dijo que no podía dormir porque escuchaba el ruido de los disparos», explicó la joven a AFP.
Conversar es crucial luego de un evento semejante, explicó la doctora Logan Clausen a CNN. «Hablen con ellos acerca de lo que ellos saben, de lo que ellos sienten. Ustedes pueden corregir con delicadeza hechos imprecisos», agregó.
Jeff Michaels, un padre de tres, dijo que él y su esposa les han dejado saber a sus hijos que está bien hablar sobre lo ocurrido y que pueden hacer preguntas. «Queremos saber cómo se sienten», dijo. «Ellos quieren saber por qué pasó esto, por qué las personas están tristes», comentó abrazando a una de sus hijas durante una vigilia la noche del viernes.
Al encuentro en una de las calles de Bend acudieron decenas de personas, muchos de ellos con niños de diversas edades. «Mi mamá ha llorado mucho, y yo también estoy triste», dijo a AFP una niña de ocho años que fue a la vigilia con su tía.
La pequeña estudia en otra escuela, pero cuando las alertas de un tiroteo se esparcieron en las noticias, su madre la buscó y la llevó a casa, donde le contó lo que había ocurrido. «Después de que ocurrió, ella me decía que me había extrañado mucho», dijo la niña junto a su tía. «Mi hermana le ha dejado hacer preguntas, y ella le responde a medida que surgen las interrogantes. Ella quería saber qué había ocurrido», comentó la tía que pidió no ser identificada. «Ella está triste», agregó. «Ella ha dicho que está triste por los padres».
Con información de AFP.
