Melani Giommetti, instructora en un centro de entrenamiento de Palermo, explicó en qué consisten las cadenas miofasciales, detalló el uso del reformer y se refirió a dos creencias frecuentes sobre la disciplina. También indicó valores y vestimenta recomendada.
Un móvil de LN+ concurrió al centro de entrenamiento Toulouse, en el barrio porteño de Palermo, donde dialogó con la instructora de pilates Melani Giommetti. En la entrevista, la especialista se refirió a las cadenas miofasciales, al uso del equipamiento y a dos mitos vinculados con la práctica.
Giommetti citó al creador del método, Joseph Pilates: “La actividad sirve para fortalecer nuestros músculos de forma consciente y a largo plazo”.
“Acá en nuestro instituto tenemos nuestra propia investigación y promovemos la práctica del pilates a través de las cadenas miofasciales”, manifestó la instructora. “Esto consiste en ver el cuerpo de forma integral, y no como grupos musculares aislados”, agregó.
Respecto de la práctica, explicó: “La cama, que se llama reformer, es una herramienta clave. Porque no solo nos asiste, sino que también nos potencia para que no sea solo un trabajo pasivo”.
Consultada sobre dos mitos habituales, Giommetti sostuvo: “No es verdadero eso de que, al trabajar en una cama, no se trabaje tanto. En el pilates se trabaja mucho utilizando pesas y nuestro propio peso”. Y añadió: “Otro mito es que sea una práctica solo para mujeres”.
En palabras de la especialista, “cada vez más hombres vienen y practican, porque pilates potencia muchas de otras disciplinas particulares que ellos mismos realizan”.
Sobre la vestimenta y el costo, Giommetti detalló que “lo mejor es siempre practicar con ropa cómoda, preferentemente pantalón corto y descalzos”. En cuanto a los valores, apuntó: “Practicar pilates no es costoso: las cuatro clases hoy rondan los $80.000, y vale la pena”.
