La mujer de 101 años, residente de Urzulei, Cerdeña, Italia, fue entrevistada en el proyecto documental «Progetto Happiness». Relató su infancia, hábitos y reflexionó sobre la insatisfacción humana y la longevidad.
María Antonietta, de 101 años, es la persona más longeva de Urzulei, municipio en Cerdeña, Italia. Fue entrevistada en el proyecto documental «Progetto Happiness», dirigido por Giuseppe Bertuccio D’angelo, un influencer italiano de 29 años, oriundo de Messina y licenciado en Economía, que viaja por el mundo realizando entrevistas enfocadas en responder la pregunta «¿cuál es la fórmula para ser feliz?».
La entrevista, disponible en el canal de YouTube del proyecto, se realizó en una de las llamadas «Zonas Azules», regiones geográficas donde las personas tienen una vida más larga con fuerte sentido social y una concentración alta de centenarios.
María Antonietta nació un año después del asesinato del diputado socialista Giacomo Matteotti en 1924. A principios de 1925, Benito Mussolini dio un discurso en el que asumió la responsabilidad política del asesinato de Matteotti, marcando el inicio formal de la dictadura fascista en Italia.
En el reportaje, relató aspectos de su infancia: «Mi familia dependía de un huerto para subsistir, no teníamos agua corriente y nos íbamos hasta el río cargando cántaros». Su dieta estaba limitada a lo que la tierra ofrecía. «A pesar de las privaciones, no nos faltaba cariño», expresó. Actualmente no rechaza ningún alimento y procura comer variado. El café y una copa de vino tinto forman parte de sus hábitos diarios. «Antes no podías decir qué te gustaba comer porque no era posible. Tenías que disfrutar de lo que hubiera», sostuvo.
Al ser consultada sobre si la vida era mejor décadas atrás, respondió con una metáfora: «Nunca estamos satisfechos; si tenemos un dedo, queremos cuatro». Y agregó: «Hoy hay agua, alimentos y comodidades en la mayoría de los hogares, pero eso no garantiza la verdadera abundancia ni la satisfacción». También manifestó: «Los tiempos cambiaron, pero era mejor no tener nada, porque nunca estamos satisfechos».
Sobre sus secretos para la longevidad, respondió: «Trabajar». Y profundizó: «Trabajar como yo trabajaba, salir al campo, a las alturas, a las montañas, preparar un fardo de leña, ponértelo en la cabeza y llevarlo a casa». Explicó que concibe el trabajo no solo como una ocupación remunerada, sino también como la actividad cotidiana, el cuidado de la casa y la producción de alimentos. «Sé bien que tengo un siglo de vida, que mis fuerzas no son las mismas, pero no me siento vieja», manifestó.
El humor es su herramienta para afrontar los achaques y el respeto ante lo desconocido. «La muerte nos vence a todos. Es la cosa más segura de la vida. La muerte es la patrona de todos los sentidos de la vida», expresó. Considera la fe un pilar fundamental para sentirse acompañada. «Le hablo a Dios personalmente con afecto. Cuando veo o hago algo un tanto pecaminoso lo charlo con él, se lo confieso y me siento mejor», reveló. «Soy la mujer más anciana de Urzulei. El amor a la vida es la cosa más hermosa del mundo», concluyó.
