Una mujer dejó su trabajo en el Hospital Pirovano y se instaló en Umepay, una comunidad sustentable en las sierras de Córdoba. Relató su experiencia.
Una mujer identificada como Vivi se jubiló a los 62 años, dejó su vivienda en Buenos Aires y se mudó a Umepay, una ecoaldea ubicada en las sierras de Córdoba, cerca de Villa Yacanto. La decisión fue relatada en una crónica del canal de viajes y estilos de vida Sueños de Ruta.
Antes de jubilarse, Vivi trabajaba como técnica en hemoterapia en el Hospital Pirovano, daba clases relacionadas con su profesión y tenía otro empleo en la Cruz Roja. Según contó, planificó su retiro con anticipación. «Yo sabía que tenía que tener un proyecto para después», declaró.
Umepay es una ecoaldea que comenzó en 2011 cuando un grupo de amigos se estableció en la zona. Actualmente ocupa unas 400 hectáreas distribuidas en barrios y reúne a alrededor de 200 habitantes. El río Grande es uno de sus principales atractivos naturales.
Vivi compró un lote con ahorros y solicitó un préstamo para adquirir una vivienda prefabricada, que adaptó con un techo de paja sobre estructura de chapa. La comunidad establece pautas ambientales: preservación del bosque nativo, evitación de especies exóticas, uso de biodigestores, bioconstrucción, energía fotovoltaica y gestión de residuos con reutilización, reciclaje y compostaje.
Antes de mudarse definitivamente, Vivi alternó estadías entre Buenos Aires y Umepay durante aproximadamente dos años. En ese período vivió en un tráiler junto a su hija. Hace diez meses se estableció de forma permanente. La decisión generó preocupación inicial entre sus tres hijos, que se preguntaban cómo sería para su madre vivir sola en el monte. Con el tiempo, esos temores desaparecieron al verla adaptada.
«Me atrapó la vida en el campo, despertarme y ver las sierras, el monte. Está bueno ir a visitar a mis hijos y a mis amigas en Buenos Aires. Pero a los 10 días ya me quiero volver, este es mi lugar preferido», relató.
Vivi vive sola, pero afirmó que no se siente aislada. Indicó que la convivencia con vecinos le permitió construir vínculos y una red de acompañamiento basada en la solidaridad, con actividades compartidas y ayuda mutua. «Lo vivo como un proyecto familiar. Ahora estoy sola, pero pueden venir cuando quieran», contó.
La mujer crió a sus tres hijos como madre soltera. Según su relato, la jubilación representó el inicio de una nueva etapa en el monte cordobés.
