La autora británica, conocida como ‘la reina del crimen’, incluyó la máxima en su novela de 1930 ‘El misterioso señor Brown’. Aquí, otras citas célebres de sus obras.
Los relatos de la escritora británica Agatha Christie -llamada «La gran dama del misterio» o «La reina del crimen»- abordan las debilidades humanas, las pequeñas traiciones cotidianas, los egoísmos que motivan crímenes y la complejidad de sus personajes.
En sus textos se observa una agudeza psicológica y una observación minuciosa de la naturaleza humana que mantiene vigente su obra varias décadas después de su publicación.
Esa capacidad de análisis también la llevó a enunciar frases que son recordadas. Entre ellas: «Los buenos consejos no son tomados en cuenta generalmente, pero eso no es motivo para no darlos».
La frase apareció originalmente en su novela de 1930 El misterioso señor Brown –The Secret Adversary– en boca de uno de sus personajes, Tommy Beresford.
Según interpretaciones publicadas en la web, para Christie el hecho de que muchas personas no atiendan los buenos consejos forma parte de su diagnóstico sobre la conducta humana. En sus novelas, ciertas recomendaciones de los personajes son pistas para llegar a la verdad.
Dar un consejo sincero puede considerarse un acto de generosidad y responsabilidad que mantiene su valor aunque la otra persona decida ignorarlo. También puede tomarse como una obligación ética, sin importar la reacción ajena.
Otras frases de Agatha Christie
Una selección publicada por el sitio Psicología y Mente:
- «No hay que descuidar nunca el factor naturaleza».
- «La vida, en realidad, es una calle de sentido único».
- «El tiempo es el mejor asesino».
- «Cuando no hay humildad, las personas se degradan».
- «Su fuerza reside en la voluntad, no en su brazo».
- «Cásate con un arqueólogo. Cuanto más vieja te hagas, más encantadora te encontrará».
- «Sospecho de todo el mundo hasta el último minuto».
- «Uno no reconoce los momentos realmente importantes en su vida hasta que es demasiado tarde».
- «No se empieza con el asesinato, con el deseo de cometerlo, ni siquiera pensándolo. Se empieza siendo, sencillamente, avaricioso, queriendo tener más de lo que se ha de recibir».
- «Lo imposible no pudo haber sucedido; por tanto, lo imposible tiene que ser posible, a pesar de las apariencias».
- «El destino parece a veces burlarse de los seres humanos, complaciéndose en descubrir lo que estos quisieran conservar en secreto».
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