La iniciativa, que integra siete proyectos de ley, fue aprobada por 41 votos a favor y 25 en contra. Establece aumentos graduales en los cortes obligatorios de biodiésel y bioetanol.
El Senado de la Nación aprobó este jueves con media sanción un proyecto de ley que establece un nuevo marco regulatorio para los biocombustibles. La votación resultó en 41 votos positivos, 25 negativos y ninguna abstención. La iniciativa es el resultado de la integración de siete proyectos de ley presentados por distintos bloques políticos y procedencias regionales, según se informó.
El texto aprobado aumenta de manera gradual los cortes obligatorios de biocombustibles con combustibles fósiles. El biodiésel pasará del 7,5% al 10% en un plazo de 12 meses, mientras que el bioetanol subirá del 12% al 15% en el mismo período. Además, se regula el abastecimiento y la comercialización para garantizar una transición ordenada. Para el biodiésel, se establece una transición hasta 2036 que evita una apertura abrupta del mercado.
En el caso del bioetanol, se preserva un 6% para la caña de azúcar y un 6% para el maíz, quedando el 3% restante abierto a nuevas materias primas. La senadora Flavia Royon, miembro informante del proyecto, declaró: «Buscamos dar previsibilidad a las cadenas existentes —que en el norte significan trabajo real— con competencia dentro de cada cupo». Royon también explicó al fundamentar el dictamen: «Esta iniciativa busca agregar valor en el interior del país, potenciar cadenas de valor, atraer inversiones y desarrollar fuentes de trabajo. No es una modificación puntual: proponemos un marco integral nuevo para una industria que ya ha desarrollado capacidades y hoy necesita reglas nuevas para crecer y alcanzar una nueva escala».
El Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) celebró la aprobación y estimó que la plena implementación impulsará «inversiones privadas superiores a los US$ 1.000 millones destinadas a la ampliación de capacidad instalada, desarrollo tecnológico, infraestructura logística y generación de energías limpias». Asimismo, señaló que la medida tendrá un impacto directo en la creación de puestos de trabajo directos e indirectos y posibilitará un ahorro de divisas al sustituir importaciones de combustibles fósiles.
Gustavo Idígoras, presidente del CAA y titular de CIARA, afirmó: «Aprobar este marco regulatorio es apostar a más federalismo, menor huella de carbono, mejorar la calidad de los biocombustibles, un precio competitivo para el consumidor, especialmente en beneficio del agro y creación de mayor empleo de calidad. Queda ahora en manos de la Honorable Cámara de Diputados sancionar definitivamente la ley para transformar este potencial productivo en una realidad para la economía argentina a partir de 2027». Idígoras resaltó el «fomento de la libre competencia que traerá beneficios para los consumidores y permitirá proyectar futuras inversiones».
Royon auguró: «Vamos a pasar de un esquema donde el Estado determina quién produce, cuánto y a qué precio, a uno de más mercado y competitividad. Pero esta transición tiene que cuidar las capacidades productivas ya desarrolladas, que hoy sostienen puestos de trabajo genuinos en el norte argentino».
El proyecto ahora pasa a la Cámara de Diputados para su tratamiento y eventual sanción definitiva.
