El botánico Carlos Linneo clasificó el reino vegetal según los órganos sexuales de las plantas en el siglo XVIII. La ciencia moderna agrupa las especies en tres estrategias principales: flores hermafroditas, plantas monoicas y plantas dioicas.
Hace unas semanas, en un vivero de Buenos Aires, una mujer se sorprendió al saber que para obtener kiwis debía comprar dos plantas. Le explicaron que en esa variedad los ejemplares macho y hembra son separados.
Esta observación se remonta a mediados del siglo XVIII, cuando el naturalista Carlos Linneo ordenó el reino vegetal basándose en los órganos sexuales de las plantas. Su enfoque fue calificado como «pornografía botánica» por la Europa ilustrada y puritana de la época.
La botánica moderna agrupa a las plantas en tres grandes estrategias según cómo distribuyen sus sexos: flores hermafroditas, plantas monoicas con flores unisexuales y plantas dioicas.
Flores hermafroditas
Son aquellas que tienen los órganos masculinos (estambres) y femeninos (pistilo) juntos. En ellas, ambos sexos comparten la misma estructura. Sin embargo, los órganos sexuales de una misma flor no siempre son compatibles, por lo que la fecundación exige polinización cruzada entre distintas plantas de la misma especie. Este mecanismo asegura la diversidad genética.
Ejemplos de estas plantas son las rosas (Rosa spp.), los tomates (Solanum lycopersicum), la pasionaria (Passiflora caerulea), el orégano (Origanum vulgare) y los lirios (Lilium spp.).
Plantas monoicas con flores unisexuales
En este caso, el mismo individuo posee órganos masculinos y femeninos en distintas flores. El polen debe trasladarse de una flor a otra para que se forme el fruto y la semilla, o únicamente la semilla en el caso de estructuras como las piñas de las coníferas. Aunque una planta posea flores masculinas y femeninas, esto no garantiza que su propio polen pueda fertilizar sus propios óvulos.
Ejemplos son los castaños (Castanea sativa), el pino llorón (Pinus patula) y el maíz (Zea mays).
Plantas dioicas
Aquí existen ejemplares macho y ejemplares hembra. Necesitan que el viento o los polinizadores trasladen el polen para poder encontrarse. Si se adquiere una planta hembra, nunca producirá frutos o estructuras como piñas, y no producirá semillas, a menos que un vecino tenga un macho cerca.
En este grupo se encuentra el kiwi (Actinidia deliciosa) y el ginkgo (Ginkgo biloba), emparentado con las coníferas, que produce semillas desnudas porque no tiene flores verdaderas.
Plantas polígamas
Algunas especies presentan flores hermafroditas, masculinas y femeninas en simultáneo. Un ejemplo es la papaya (Carica papaya).
Apomixis
Algunas plantas prescinden por completo de la polinización y de la fecundación para reproducirse. Generan semillas que son clones idénticos de la madre. Un ejemplo es el diente de león (Taraxacum officinale), que en general se multiplica de esta forma asexual, aunque una minoría tiene la opción de multiplicarse de forma tradicional.
