El banco central estadounidense aumentó este miércoles su tasa de referencia en un cuarto de punto, la primera suba desde 2023. La decisión fue unánime y busca contener la inflación, que se mantiene por encima de la meta del 2%.
La Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos decidió este miércoles, por unanimidad, subir sus tasas de interés en un cuarto de punto, hasta un rango de entre 3,75% y 4%. Se trata de la primera suba desde mediados de 2023, según informó la agencia AFP.
El organismo justificó la medida al señalar que la inflación estadounidense continúa «elevada» y sostuvo que el aumento contribuirá a un «retorno más oportuno» hacia la meta del 2%. El último dato del índice de precios al consumidor correspondiente a agosto se ubicó en 3,4%, sin cambios frente al mes anterior, pero por encima del objetivo de largo plazo del banco central.
En su Resumen de Proyecciones Económicas (SEP), la Fed elevó en 0,1 puntos porcentuales la estimación para el índice de precios de los Gastos de Consumo Personal (PCE), su indicador de inflación preferido, que ahora espera que termine el año en 3,7%. Al mismo tiempo, incrementó en 0,1 puntos porcentuales su proyección de crecimiento del PBI, hasta el 2,3%.
La Reserva Federal había mantenido las tasas sin cambios desde enero para evaluar el impacto de los shocks en los precios de la energía y observar cómo los aranceles se trasladaban a la economía. Sin embargo, las diferencias dentro del organismo ya habían quedado expuestas en julio, cuando una cuarta parte de los integrantes con derecho a voto se opuso a mantenerlas sin modificaciones y reclamó un incremento inmediato.
Desde aquella reunión, otros responsables de política monetaria, incluido el presidente de la Fed, Kevin Warsh, habían planteado que el banco central podría verse obligado a intervenir si la inflación no mostraba una desaceleración significativa. Diane Swonk, economista jefe de KPMG, advirtió antes de conocerse la decisión que la inflación «se ha extendido por toda la economía y se está arraigando en el comportamiento de consumidores y empresas, exactamente lo que la Fed debe evitar».
Al menos 12 de los 18 responsables de política monetaria que participaron del SEP consideran que será necesario otro aumento antes de fin de año, mientras que cuatro estimaron que podrían requerirse otras dos subas.
La medida se produce en medio de las presiones del presidente Donald Trump para que la Reserva Federal reduzca las tasas de interés con el objetivo de estimular la actividad económica. La última vez que el banco central estadounidense había aumentado el costo del dinero fue en 2023, cuando todavía enfrentaba la inflación posterior a la pandemia.
La administración Trump también inició una investigación penal contra Jerome Powell, predecesor de Warsh, y continúa intentando destituir a la gobernadora de la Fed Lisa Cook. Un día antes de conocerse la decisión, Kevin Hassett, uno de los principales asesores económicos del mandatario, se manifestó en contra de un incremento de las tasas, aunque afirmó que la Casa Blanca «entendería y respetaría la decisión».
Warsh llegó a la conducción de la Fed después de un controvertido proceso de confirmación en el Senado, durante el cual legisladores demócratas lo acusaron de ser un «títere» de Trump, una caracterización que rechazó. Hasta ahora, el presidente estadounidense lo ha respaldado y sostuvo que Warsh busca tasas más bajas, al tiempo que acusó a la junta de actuar de manera «política».
La decisión vuelve a colocar en primer plano el doble mandato de la Reserva Federal: alcanzar el máximo nivel de empleo y mantener la inflación en su objetivo del 2%. Para conseguirlo utiliza principalmente la tasa de referencia: una reducción tiende a estimular la actividad, pero también puede aumentar las presiones inflacionarias, mientras que una suba busca enfriar tanto la economía como los precios. Con la tasa ahora entre 3,75% y 4%, las propias proyecciones de la Fed muestran que el ciclo de aumentos podría continuar antes de que termine el año.
Con información de AFP
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