Según estimaciones de pre-campaña de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el área sembrada de soja alcanzará las 17 millones de hectáreas, impulsada por factores agronómicos en el norte del país y condiciones de mercado, en un contexto climático condicionado por El Niño.
La Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) difundió sus estimaciones de pre-campaña para el ciclo 2026/27, en las que proyecta un incremento interanual del 1,2% en la superficie sembrada de soja a nivel nacional, al pasar de 16,8 millones de hectáreas en la campaña previa a 17 millones de hectáreas. Este crecimiento neto de 200.000 hectáreas se produce en un contexto climático que podría estar condicionado por el fenómeno El Niño.
El informe señala que el aumento del área sojera está impulsado principalmente por el norte del país, en las regiones del NOA y NEA, donde el avance de la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) reduce la intención de siembra de maíz y cede superficie a la oleaginosa. «El aumento en el área de soja a nivel nacional está impulsado principalmente por el norte del área agrícola, siendo el NOA y el NEA entre las zonas más afectadas por el avance del insecto vector Dalbulus maidis, lo que reduciría marcadamente la intención de siembra de maíz, y cedería esa área a la oleaginosa», destaca el documento.
En el centro productivo del país, el escenario se presenta heterogéneo. La llegada paulatina de El Niño favorecerá la opción por planteos de maíz temprano por sobre la soja en el Núcleo Norte y el Centro-Este de Entre Ríos. No obstante, según la BCBA, «las ganancias de superficie proyectadas en el norte del área agrícola más que compensarían las disminuciones previstas en las regiones central y sur, dando como resultado un incremento neto del área de soja a nivel nacional».
El factor hídrico será determinante para concretar las proyecciones. Hacia la primavera y el verano de 2027, El Niño alcanzará su máxima expresión, lo que genera alertas en materia logística y sanitaria. «Las lluvias se concentrarán sobre el norte de la Mesopotamia y el norte de la Región Pampeana, con riesgo de anegamientos que podrían elevar la presión sanitaria, lo que demandaría prestar mayor atención a los monitoreos», advierte el reporte.
A nivel internacional, la soja atraviesa un ciclo de volúmenes récord. El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) proyecta una cosecha mundial de 442,25 millones de toneladas (+3% i.a.), liderada por Brasil con 186 millones de toneladas y Estados Unidos con 123 millones de toneladas. A pesar de esta oferta, la demanda industrial de subproductos (aceite y harina) ha evitado una acumulación de stocks y ha impulsado las cotizaciones. «De esta manera el récord proyectado para la producción mundial de soja en 2026/27 no se traduce en una acumulación proporcional de stocks, la mayor disponibilidad es absorbida por la industria, mientras que el comercio mundial crece a un ritmo menor», explica el informe.
El precio disponible de la soja en el mercado internacional se ubicó en torno a los US$ 479 por tonelada en septiembre de 2026, con una suba interanual del 28%. En el complejo sojero, el aceite de soja registró el mayor incremento, con un precio promedio de US$ 1.561 por tonelada en septiembre de 2026, un 38% superior al del año anterior, impulsado por el aumento de los combustibles y tensiones geopolíticas. «En este contexto, sumado a los conflictos en el Mar Negro que aumentan el precio de los combustibles, el aceite de soja, utilizado como insumo para la producción de biodiesel, registró el mayor incremento interanual», indicó la BCBA.
En el mercado local, la posición futuro mayo-2027 cotiza en torno a los 358 USD/tn, lo que refleja una suba del 21% respecto de la campaña anterior y un 12% por encima del promedio de los últimos cinco años. Esta mejora en las cotizaciones resulta determinante para absorber la presión de los costos operativos, especialmente el gasoil y los fletes desde las zonas más alejadas de los puertos. Asimismo, la rebaja de las retenciones juega a favor del producto en la campaña 2026/27, «que contempla una disminución de la alícuota desde el 24% actual hasta el 21% hacia fines de 2027. Esta reducción contribuiría a mejorar el precio neto recibido por el productor y, por lo tanto, a sostener los márgenes del cultivo».
