Un equipo de la Universidad de Lieja (Bélgica) halló una asociación entre ciertos microdespertares nocturnos y una mayor predisposición genética al Alzheimer en personas sanas de mediana edad. El estudio, publicado en la revista Sleep, analizó los patrones de sueño de 540 participantes.
Un equipo de la Universidad de Lieja (Bélgica) ha relacionado determinados microdespertares nocturnos con una mayor predisposición genética al Alzheimer en personas sanas de mediana edad avanzada. El estudio, publicado en la revista científica Sleep, analizó los patrones de descanso de 540 personas mediante registros de la actividad cerebral durante el sueño.
De los participantes, 453 eran adultos jóvenes con una edad media de 22 años, mientras que los otros 87 tenían alrededor de 59 años. Los investigadores observaron que ciertos microdespertares eran más frecuentes en las personas de mediana edad y se asociaban con una mayor predisposición genética al Alzheimer. También encontraron una relación con un peor rendimiento de la atención y con cambios en la memoria durante el seguimiento.
Los microdespertares son breves activaciones del cerebro que se producen durante el sueño y que, en muchas ocasiones, no llegan a despertar por completo. Pueden durar apenas unos segundos y formar parte de los cambios entre las distintas fases del sueño. Los investigadores no se limitaron a contar las interrupciones, sino que estudiaron cómo se producían esas activaciones, si coincidían con un cambio entre fases del sueño y si iban acompañadas de variaciones en el tono muscular.
Los resultados no permiten afirmar que una persona que se despierta varias veces durante la noche vaya a desarrollar la enfermedad, ni que los microdespertares sean los responsables de provocarla. Los autores señalan que la asociación se observó en las personas de mediana edad analizadas, pero no entre los participantes jóvenes. El riesgo poligénico empleado en el estudio reúne el efecto de diferentes variantes genéticas para estimar la vulnerabilidad de una persona, pero por sí solo no permite predecir quién desarrollará la enfermedad.
Para los investigadores, estos resultados abren una nueva vía para estudiar el sueño como posible indicador temprano de vulnerabilidad al Alzheimer. No obstante, los microdespertares no pueden utilizarse como herramienta diagnóstica. Los autores señalaron que serán necesarios más estudios para conocer el papel de estos patrones del sueño y determinar si pueden convertirse en un marcador útil.
En 2021, 57 millones de personas vivían con demencia en todo el mundo y cada año se registran cerca de diez millones de nuevos casos, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El Alzheimer es la forma más común y representa entre el 60% y el 70% de los casos.
La neuróloga Ana Fernández Arcos, del Barcelonaβeta Brain Research Center, recomendó dormir entre siete y nueve horas diarias, mantener horarios regulares de descanso, mantenerse activo durante el día y reducir el uso de dispositivos electrónicos antes de acostarse.
