La Iglesia Católica confirmó que León XIV visitará la Argentina en noviembre, lo que constituirá la segunda visita de un Papa al país. La última vez que un pontífice estuvo en territorio argentino fue en 1987, cuando Juan Pablo II recorrió diez ciudades en una gira de seis días.
La Iglesia Católica confirmó que León XIV visitará la Argentina en noviembre, lo que consumará la segunda visita de un Papa al país. La última vez que un pontífice visitó la Argentina fue entre el 6 y el 12 de abril de 1987, cuando Juan Pablo II realizó una gira pastoral por diez ciudades.
En esa ocasión, el Papa fue recibido por el entonces presidente Raúl Alfonsín. El avión papal aterrizó en el Aeroparque Jorge Newbery, donde Juan Pablo II besó el suelo argentino. Luego, fue recibido en la Casa Rosada, donde Alfonsín le obsequió un rosario de plata con rodocrosita, la piedra nacional. Ambos saludaron desde el balcón a la multitud reunida en la Plaza de Mayo.
Al llegar, Juan Pablo II declaró: «Vuelvo ahora en visita pastoral para seguir cumpliendo la misión que el Señor me ha encomendado, de evangelizar y ser maestro de la fe, ejerciendo a la vez, como sucesor de Pedro, el ministerio de confirmar a mis hermanos».
La gira incluyó escalas en Buenos Aires, Bahía Blanca, Viedma, Mendoza, Córdoba, Tucumán, Salta, Corrientes, Paraná y Rosario, además de actividades en Luján. En algunos días, el Papa recorrió hasta tres ciudades en una misma jornada. Durante los seis días, pronunció 26 mensajes pastorales ante cerca de cuatro millones de personas. Sus discursos abordaron temas como la paz, la justicia, la reconciliación, la dignidad humana, la unidad familiar, los derechos humanos y la evangelización.
Durante su encuentro con Alfonsín, Juan Pablo II sostuvo que el poder debía estar al servicio del bien común y remarcó la importancia de defender los derechos humanos y evitar responder a la violencia con más violencia. En Córdoba, en medio del debate parlamentario por la Ley de Divorcio Vincular, defendió la indisolubilidad del matrimonio. Esa noche, miles de personas se reunieron frente al Arzobispado y el Papa salió al balcón cerca de la medianoche y preguntó: «¿Es cierto que en Córdoba de noche no se duerme?». Ante la ovación, respondió: «Pero el Papa es normal… y sí duerme».
En Corrientes, pese a un fuerte temporal, unas 100.000 personas permanecieron bajo la lluvia hasta su llegada. Durante el vuelo de regreso desde Rosario, pidió sobrevolar la Basílica de Luján y rezó el Rosario desde el aire. El Papamóvil utilizado en esa gira fue construido en la Argentina sobre el chasis de una Chevrolet C-30, adaptada para cumplir con los requisitos de seguridad del Vaticano.
El Papa también se dirigió a distintos sectores sociales. En el Mercado Central de Buenos Aires, exhortó a los dirigentes sindicales a ir más allá de la discusión salarial y trabajar por una sociedad más justa basada en la dignidad del trabajo. En el estadio Luna Park, realizó dos encuentros, uno de ellos frente a empresarios, a quienes convocó a orientar la producción y la riqueza hacia el bien común. También mantuvo encuentros con obispos, sacerdotes, religiosos, laicos, diplomáticos, dirigentes políticos, sindicalistas, empresarios, trabajadores rurales, inmigrantes, pueblos originarios, enfermos y representantes de otras confesiones religiosas y del ámbito cultural.
El 12 de abril de 1987, durante la Jornada Mundial de la Juventud celebrada sobre la avenida 9 de Julio, miles de jóvenes recibieron al Papa con el canto «Juan Pablo II, te quiere todo el mundo». Allí, entregó cinco crucifijos que representaban a los cinco continentes y volvió a consagrar a la Virgen de Luján antes de despedirse del país.
Pocos días después de su partida se produjo el levantamiento militar de los carapintadas, que puso en tensión al gobierno de Alfonsín. Meses más tarde, el Congreso aprobó la Ley de Divorcio Vincular, en un contexto de diferencias entre el Gobierno y la Iglesia.
Desde aquella gira de 1987, ningún otro Papa volvió a visitar la Argentina. Ni Benedicto XVI ni Francisco, el primer pontífice argentino, viajaron al país durante sus pontificados. La llegada de León XIV pondrá fin a una espera de 39 años.
