La interconexión permanente de cámaras de videovigilancia entre la Ciudad de México y los estados vecinos busca eliminar las fronteras territoriales como ruta de escape del crimen organizado.
La interconexión permanente de las cámaras de videovigilancia entre la Ciudad de México y los estados colindantes permite el monitoreo en tiempo real de las zonas limítrofes. Este sistema faculta a las corporaciones policiales para trazar rutas, identificar desplazamientos y dar continuidad a las persecuciones sin detenerse ante los límites administrativos de cada entidad.
Históricamente, la división geográfica fue utilizada por grupos delictivos para cruzar una avenida y evadir la ley. La creación de un esquema tecnológico metropolitano busca disolver estas barreras artificiales, unificando la respuesta operativa bajo un solo criterio de inteligencia civil.
En la Reunión Interestatal de Coordinación por la Paz y la Seguridad, realizada en Tecámac, Estado de México, participaron los gobiernos de la CDMX, Edomex, Morelos, Guerrero, Hidalgo, Puebla, Querétaro y Tlaxcala. En el encuentro se abordó la lógica de trabajo interestatal e interinstitucional, en particular contra el robo de vehículos y la extorsión.
La Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, propuso coordinar los enlaces necesarios para conformar un C5 Metropolitano, basado en el intercambio y acceso al material visual generado por las cámaras. Esta integración tecnológica busca garantizar el seguimiento ininterrumpido de las investigaciones criminales, neutralizando los intentos de utilizar las divisiones políticas como escudos protectores.
La seguridad ciudadana en la zona centro del país requiere superar la fragmentación de los cuerpos policiales y una planeación unificada que permita perseguir la ilegalidad sin parálisis operativas en los límites territoriales. Según Brugada, “los gobiernos debemos hacer el esfuerzo para garantizar que estas fronteras no limiten nuestra actuación”.
La consolidación de este corredor tecnológico en la zona centro representa un cambio en el paradigma de seguridad, con respuestas institucionales inmediatas, sin limitaciones territoriales.
