Personas con autismo y expertos comparten estrategias para reducir el estrés al volar, desde la preparación previa hasta la solicitud de asistencia en aeropuertos.
Johan Konst, de 34 años, tiene autismo y trabaja en relaciones públicas, lo que le exige viajar al exterior. Para sobrellevar el ruido, el estrés de las conexiones y la ansiedad al aterrizar en ciudades desconocidas, desarrolló tácticas como reservar vuelos a primera hora de la mañana, sin escalas, y usar audífonos con cancelación de ruido. También practica conversaciones informales para facilitar la interacción con el personal aeroportuario.
Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), entre el 2 y el 3 por ciento de la población en Estados Unidos presenta trastorno del espectro autista. Las personas con esta condición pueden necesitar desde asistencia significativa hasta vivir de forma independiente.
Rachel Labaton, directora de autismo y evaluaciones adaptativas de YAI, organización sin fines de lucro, recomienda crear un libro ilustrado que muestre cada etapa del viaje, incluyendo descripciones sobre el ruido y las vibraciones del avión. También sugiere empacar un kit de relajación con audífonos, lentes de sol, juguetes antiestrés, juegos electrónicos, refrigerios y objetos de apego.
Karla Auker, fundadora de la Guía para Padres sobre Neurodiversidad y ex asistente de vuelo, aconseja informar a la tripulación mediante una tarjeta que explique las necesidades del pasajero, como sensibilidad a ruidos o preferencia por instrucciones claras. Jordana Izzo, directora de viajes accesibles de Travelmation, propone programar tiempo de descanso después del vuelo y conservar recuerdos felices con fotos.
Para todos los viajeros, se recomienda elegir el momento de abordaje según la necesidad de tiempo extra o de evitar aglomeraciones, minimizar decisiones sobre la marcha planificando comidas y asientos, y buscar ayuda en organizaciones como Autism Double-Checked, que ofrece listas de hoteles y aeropuertos con personal capacitado, y un programa gratuito de ensayos de viaje. Alan Day, director ejecutivo de Autism Double-Checked, sugiere contactar a la TSA 72 horas antes del vuelo para solicitar un especialista en apoyo a pasajeros.
Finalmente, llevar un registro de lo que funciona y ajustar estrategias puede facilitar la experiencia. Konst afirmó: “aprender haciendo” es importante, y “si lo haces lo suficiente, será más fácil”.
