Las declaraciones del presidente argentino en la convención del Partido Liberal profundizaron el distanciamiento diplomático entre Buenos Aires y Brasilia.
Buenos Aires, 26 julio (NA) – El presidente Javier Milei viajó a Brasil para participar de una convención del Partido Liberal y respaldar la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro. El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva expresó su rechazo y la tensión diplomática entre ambos países se incrementó.
Milei pronunció un discurso de 25 minutos en San Pablo. Allí se refirió a Lula como «el ladrón» y «el presidiario», y cuestionó al juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, por impedirle visitar al expresidente Jair Bolsonaro, actualmente detenido.
El Partido de los Trabajadores (PT) emitió una respuesta. Su presidente, Edinho Silva, calificó de «inadmisible» el comportamiento de Milei y sostuvo que «resulta inaceptable que un jefe de Estado extranjero visite nuestro país y se dirija a las instituciones brasileñas de manera irrespetuosa». También afirmó que «el actual presidente de Argentina ha demostrado en reiteradas oportunidades no estar a la altura del cargo que ejerce».
El ministro de Relaciones Institucionales, José Guimarães, cuestionó el rumbo económico del Gobierno argentino y declaró que Milei debería comprender que «gobernar es cuidar de las personas y no desmantelar derechos». Defendió el modelo de crecimiento impulsado por la administración de Lula.
El presidente del Supremo Tribunal Federal, Luiz Edson Fachin, calificó de «irrespetuosas» las expresiones de Milei contra el juez Alexandre de Moraes. Reivindicó la independencia de la Justicia brasileña y sostuvo que ningún jefe de Estado extranjero puede menospreciar sus instituciones.
Durante su exposición, Milei defendió su programa económico y criticó a la izquierda en la región. Afirmó: «Los argentinos somos profetas de un futuro distópico. Vivimos las consecuencias de llevar el socialismo hasta las últimas consecuencias y vimos cómo los zurdos nos hundieron en la pobreza».
El presidente viajó a Brasil sin reuniones con autoridades del gobierno de Lula. Su agenda se concentró en actividades junto al espacio político de Jair Bolsonaro. Este fue su tercer viaje al país desde que asumió la Presidencia. La relación bilateral entre Buenos Aires y Brasilia, socios en el Mercosur, se encuentra en un momento de tensión por las diferencias ideológicas entre ambos mandatarios.
