El gobierno de Estados Unidos avanza con un plan para renovar el Tribunal Supremo de Justicia y el Consejo Nacional Electoral en Venezuela, con miras a elecciones generales a fines de 2027.
BOGOTÁ – Un mes después del doblete sísmico que afectó la zona costera de Venezuela, y tras más de 1.463 réplicas, la reconstrucción se ha convertido en una prioridad nacional. En Tanaguarenas, estado La Guaira, se levantó un altar improvisado con juguetes y fotografías en recuerdo de las víctimas de las torres de la Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales 25, un programa de viviendas del gobierno.
En el ámbito político, el gobierno de Estados Unidos impulsa un proceso de transición institucional. El secretario de Estado, Marco Rubio, ordenó la puesta en marcha de una “iniciativa” a partir del 1 de agosto, según informó el Departamento de Estado. El plan contempla la creación de cinco comisiones integradas por parlamentarios de la Asamblea Nacional (oficialista) y de la Comisión Delegada de la Asamblea Nacional de 2015 (de mayoría opositora), que consensuarán hasta diciembre la renovación del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).
El objetivo, según fuentes diplomáticas, es evitar que los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez controlen el sistema judicial heredado de Cilia Flores. Posteriormente, se elegirá un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) compuesto por dos representantes del oficialismo, dos de la oposición y una figura independiente con influencia estadounidense. El cronograma incluye la actualización del registro electoral, el voto de la diáspora y aspectos técnicos, con la meta de realizar elecciones generales a fines de 2027.
El analista político Enderson Sequera sostuvo que “los terremotos del 24J fueron un cisne negro que aceleró el Plan de 3 fases de Rubio para Venezuela”. Agregó que “la administración de los Estados Unidos entendió que necesitaba acelerar la transición y ha elegido la vía de una negociación institucional entre Asambleas”.
Dinorah Figuera, presidenta de la comisión delegada de la Asamblea Nacional de 2015, afirmó que María Corina Machado, premio Nobel de la Paz, “es muy importante en este proceso”.
Por su parte, el sociólogo Rafael Uzcátegui, director del Laboratorio de Paz, advirtió que “la oportunidad aún no se ha agotado del todo, pese a que todas las acciones gubernamentales han priorizado el control sobre la protección”. Señaló que “esta indignación inicial puede disiparse progresivamente ante la realidad de que la única fuente de reconstrucción vendrá de la tutela gestionada por el Palacio de Miraflores”.
En la zona cero del desastre, más de 2.000 efectivos militares y marines estadounidenses se han desplegado para tareas de asistencia.
