El cofundador del Cártel de Sinaloa, Ismael “El Mayo” Zambada, recibió una condena a cadena perpetua este lunes 20 de julio de 2026 en una corte de Brooklyn. La sentencia fue dictada por el juez Brian Cogan.
En 2010, Ismael “El Mayo” Zambada le dijo al periodista Julio Scherer que prefería morir antes que ser capturado. Este lunes 20 de julio de 2026, el cofundador del Cártel de Sinaloa entró cojeando a una sala de Brooklyn, se hundió en su silla y murmuró “Ay, cabrón”. Tenía el cabello completamente plateado y una barba descuidada blanca. El juez Brian Cogan lo condenó a cadena perpetua.
Entre esas dos escenas hay 16 años, un puñado de fotos y la historia de uno de los narcotraficantes más escurridizos del mundo. Zambada pasó décadas evitando ser fotografiado con la misma disciplina con la que evitó ser capturado. El resultado es un archivo visual tan escaso como revelador: cada imagen que existe de él tiene una historia detrás.
La primera foto: la ficha de la DEA
La imagen más antigua que se conoce de Zambada es la de su ficha de búsqueda de la DEA. Aparece con aproximadamente 40 años, lo que sitúa la fotografía en algún punto de los años 80 o principios de los 90. El rostro es el de un hombre joven con fosas nasales más abiertas que en imágenes posteriores y un surco nasogeniano pronunciado que con los años aprendería a disimular con el bigote.
La entonces Procuraduría General de la República (PGR) confirmó años después que Zambada se sometió a una cirugía de nariz. La comparación entre esa primera foto y las posteriores lo evidencia. Para entonces, el hombre que aparece en la imagen ya llevaba años construyendo silenciosamente una red que décadas después se convertiría en el Cártel de Sinaloa.
Lo que no muestra esa foto es nada de lo que vendría antes. Zambada nació el 30 de enero de 1950 en una comunidad rural aislada de Sinaloa, el segundo de siete hijos de una familia de agricultores de subsistencia. Fue a la escuela hasta sexto de primaria: los primeros tres grados en el pueblo, los siguientes tres en Culiacán, donde vivió con su abuela. Los fines de semana y veranos volvía al campo a trabajar con su padre.
Cuando Zambada tenía 12 años, su padre murió de cáncer cerebral. Como hijo mayor, abandonó la escuela para mantener la granja y alimentar a sus hermanos. A los 15 empezó a trabajar para su tío en una carnicería, recogiendo y entregando carne en un pueblo cercano. Ahí conoció a Rosario Niebla, que trabajaba en una refinería de azúcar. Se casaron en 1968, cuando él tenía 18 años.
1969: la primera cosecha de marihuana, 60 libras entre hileras de maíz
Un año después de casarse, a los 19, un amigo ligeramente mayor lo llevó a las montañas, a una hora de su pueblo, donde cada uno plantó marihuana camuflándola entre hileras de maíz en la misma parcela. Esa primera cosecha de 60 libras apenas le reportó unos 180 pesos por kilo, alrededor de 15 dólares al tipo de cambio de entonces. Siguió plantando maíz y criando ganado, pero cada temporada sembró un poco más de marihuana.
Así lo describe el memorándum de sentencia que su abogado Frank Pérez presentó al juez Cogan el 6 de julio de 2026: desde esos orígenes, Zambada fue conociendo a otros sinaloenses en el comercio de marihuana y opio, y “gradualmente, a lo largo de muchos años, llegó a ser una de las figuras dominantes del narcotráfico”.
Su hija Teresa Zambada declaró a las autoridades estadounidenses que su padre “no aspiraba a convertirse en lo que llegó a ser, ni alcanzar esa magnitud”.
1993: la foto con “La Reina del Pacífico”
Existe una imagen de 1993 en la que aparece Zambada en una fiesta junto a Sandra Ávila Beltrán, conocida como “La Reina del Pacífico”. Es uno de los pocos registros visuales de esa época, cuando el futuro cofundador del Cártel de Sinaloa consolidaba su posición dentro de las organizaciones que dominaban el tráfico de drogas en México. Para entonces ya había construido vínculos con productores de droga en Sinaloa y comenzaba a tejer contactos más allá de las fronteras del estado.
En esa foto Zambada García aparece con sombrero vaquero blanco, camisa de cuadros oscura, bigote y un aspecto jovial, con la mano en el ala del sombrero. Se ve notablemente más joven y robusto que en todas las imágenes posteriores.
2010: las fotos de Julio Scherer
Las imágenes más conocidas de Zambada son las que tomó uno de sus propios guardaespaldas durante la entrevista que el periodista Julio Scherer García le concedió en marzo de 2010 para la revista Proceso. Son las únicas fotografías de las que se conoce el contexto exacto.
En las fotos, Zambada lleva una gorra, el bigote con el que el mundo lo identificaría durante décadas y una sutil barriga. Scherer lo describió como un hombre de 1.80 metros de estatura, de aspecto casual y nada ostentoso. En la imagen más reproducida, abraza al periodista. En otra, aparece solo a las afueras de su refugio secreto, con semblante serio.
Durante ese encuentro, Zambada le confesó a Scherer su peor miedo: “Me pueden agarrar en cualquier momento… o nunca”. Le habló de su familia: “Tengo a mi esposa, cinco mujeres, quince nietos y un bisnieto. Ellas, las seis, están aquí, en los ranchos, hijas del monte, como yo. El monte es mi casa, mi familia, mi protección, mi tierra, el agua que bebo. La tierra siempre es buena, el cielo no”. En ese momento tenía 10 hijos reconocidos. Dijo que de ser capturado, se quitaría la vida.
2020: tres fotos en blanco y negro que nadie esperaba
En agosto de 2020, la serie documental World’s Most Wanted de Netflix reveló tres imágenes de Zambada prácticamente desconocidas hasta entonces. Las tres son en blanco y negro y lo muestran desde distintos ángulos. Se desconoce la fecha exacta en que fueron tomadas y ninguna autoridad de México o Estados Unidos especificó su origen.
La aparición de esas imágenes llamó la atención precisamente por lo que representaban: en medio siglo de trayectoria criminal, Zambada había logrado que apenas existiera un puñado de fotos suyas en circulación.
2022: la foto hackeada de la Sedena, la primera con lentes
En enero de 2023, el medio Contralínea publicó una imagen obtenida de los documentos hackeados a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) en 2022. La fotografía, incluida en un archivo clasificado como “confidencial” elaborado en marzo de 2022, mostraba a Zambada con lentes, un detalle que nunca había aparecido en ninguna imagen anterior.
El documento, titulado Cuatro Campos de Poder. Sinaloa, fue elaborado en conjunto por la Sedena, la Secretaría de Marina y el Centro Nacional de Inteligencia. Era notoriamente más reciente que todas las imágenes anteriores y mostraba a un hombre ya entrado en años. Para ese momento, los rumores sobre su salud llevaban tiempo circulando.
Julio 2024: las primeras fotos tras la detención
El 25 de julio de 2024, Zambada fue trasladado a Estados Unidos después de ser engañado por Joaquín Guzmán López, hijo de El Chapo. El “cebo”, según consta en el memorándum de sentencia presentado por su abogado Pérez, fue una invitación a actuar como mediador en diferencias entre altos funcionarios de Sinaloa. Al llegar a la reunión en el rancho Santa Julia, en las afueras de Culiacán, fue golpeado, amarrado, subido a un avión privado y llevado a Estados Unidos.
Al día siguiente, el gobierno mexicano presentó en la mañanera las primeras imágenes oficiales del capo bajo custodia. La foto, presentada por la secretaria de Seguridad Rosa Icela Rodríguez, mostraba a Zambada a bordo de un vehículo, con una playera azul tipo polo y el cinturón de seguridad como única sujeción visible. Los ojos aparecían tapados. El bigote seguía ahí, aunque el rostro se veía más avejentado que en las fotos de 2010.
Según confirmó la embajada de Estados Unidos a la Secretaría de Seguridad, la foto fue tomada en un video en las oficinas del gobierno estadounidense. Una segunda imagen circuló en redes sociales esa noche, presentada como la primera foto tras su detención.
Meses después, el periodista Luis Chaparro de Pie de Nota reveló dos fotografías inéditas obtenidas de documentos del FBI sobre el operativo. Una muestra a Guzmán López siendo escoltado por un agente estadounidense tras descender de la aeronave, vestido con camisa negra de manga larga, pantalones de mezclilla y zapatillas deportivas negras. La otra muestra a El Mayo mientras baja por la escalera del avión, rodeado de cuatro agentes, con una playera tipo polo marca Hugo Boss, pantalones de mezclilla y tenis negros.
Septiembre 2024: primera audiencia en Nueva York, sin fotos pero con un boceto
El 13 de septiembre de 2024, Zambada compareció por primera vez ante el juez Brian Cogan en la corte federal del Distrito Este de Nueva York. No hubo fotografías: los medios presenciaron la audiencia desde una sala separada donde se transmitió por video, porque el recinto principal quedó pequeño para la cantidad de asistentes.
Lo que quedó fue el boceto judicial de la artista Jane Rosenberg. Zambada apareció con cabello negro azabache, bien peinado y bien afeitado, vistiendo el uniforme de prisión color caqui. Delgado, inexpresivo, respondió “sí” y “sí, señor” ante la enumeración de los 17 cargos en su contra.
Al salir, necesitó ayuda de los alguaciles y de sus abogados para levantarse. Parecía cojear. Su abogado Frank Pérez aseguró a CNN que su cliente “está muy bien” de salud. Era la primera vez que el mundo lo veía desde su detención, y el contraste con las fotos de 2010 era ya evidente: el cabello negro, la postura encorvada, el paso difícil.
Octubre 2024: mejoría visible, sonrisas y barba canosa
En la audiencia del 18 de octubre de 2024, los periodistas que cubrieron la comparecencia describieron una imagen distinta. El cabello seguía oscuro pero ahora peinado hacia atrás. Había dejado crecer una barba canosa. Llegó sin silla de ruedas. “Parece que la cárcel en Estados Unidos no le ha sentado del todo mal. No es broma. Se ve mucho más repuesto que en las fotografías de su detención”, escribió el periodista Arturo Ángel. El periodista Ángel Hernández de Milenio lo describió como alguien que “por momentos bromeaba y sonreía a sus abogados”, aunque aclaró que seguía cojeando.
Enero 2025: más canoso, rasurado y con paso lento
El 15 de enero de 2025, Zambada reapareció en la sala A-10 de la corte de Brooklyn para su tercera audiencia. El boceto de Jane Rosenberg para Reuters lo mostró con el cabello notoriamente más canoso y completamente rasurado, sin el bigote que lo había acompañado durante décadas. Hernández lo describió con “cabello largo, cano y con algunos tintes de negro”. Otro periodista presente, Jesús García, lo describió como “un caminar lento” pero agregó: “Se ve una persona fuerte”.
Fue la primera vez desde su detención que Zambada tomó la palabra en una audiencia, para pedir al juez Cogan que mantuviera a Pérez como su abogado principal, a pesar del conflicto de interés que representa que Pérez también defiende a su hijo Vicente Zambada Niebla, testigo protegido del gobierno estadounidense.
Julio 2026: su última imagen
Este lunes 20 de julio de 2026, Zambada entró a la sala 10-A de la corte de Brooklyn por última vez como acusado. El periodista Javier Risco, que lo vio a menos de seis metros, lo describió “mucho más desgastado” que en agosto de 2025, cuando se declaró culpable. Habían pasado 329 días entre ambas apariciones.
El cabello, que en septiembre de 2024 era negro azabache, era ahora completamente plateado. El bigote había desaparecido y en su lugar había una barba blanca descuidada. Le costaba trabajo caminar y más aún sentarse. Al hundirse en la silla de los acusados, se le escuchó murmurar “Ay, cabrón”. Saludó al juez con un “buenas tardes” aunque era por la mañana, detalle que algunos interpretaron como confusión.
El juez Cogan mencionó en tres ocasiones durante la audiencia de 35 minutos que Zambada presenta problemas físicos y cognitivos. La defensa había planteado el inicio de demencia. El boceto de la artista Elizabeth Williams para la agencia AP lo retrató en el centro de la sala, flanqueado por un alguacil federal a su izquierda y su abogado Frank Pérez a su derecha. Con uniforme caqui con una playera naranja debajo asomando por las mangas y el cuello.
Desde su llegada a Estados Unidos, Zambada ha permanecido en aislamiento total de 24 horas sin interacción con otros reclusos. Según el memorándum de su defensa, nunca presentó una queja ni solicitó modificaciones a sus condiciones de confinamiento. Pérez pidió al juez Cogan que recomendara su traslado a una prisión con atención médica y no a la ADX Florence en Colorado, donde El Chapo cumple cadena perpetua en estricto aislamiento.
El juez Cogan aceptó hacer esa recomendación a la Oficina Federal de Prisiones, aunque aclaró que la decisión final no recae en él. Ahí pasará el resto de sus días hasta su muerte y, muy probablemente, no se le vuelva a ver salvo que sea testigo en algún juicio, hecho que no se ve cercano a pasar.
