Scaloni se emocionó con su familia tras el pase de Argentina a la final del Mundial 2026

El entrenador de la selección argentina, Lionel Scaloni, compartió un abrazo con sus hijos y su esposa, Elisa Montero, en el banco de suplentes del estadio de Atlanta, luego de la clasificación a la final del Mundial 2026.

Lionel Scaloni se quebró ante sus hijos y su esposa Elisa Montero en el banco de suplentes del estadio de Atlanta, en un abrazo que las cámaras captaron desde las tribunas tras la clasificación de Argentina a la final del Mundial 2026. Lo que debió ser un instante privado terminó en las redes sociales, y el propio técnico lo dijo sin rodeos en conferencia de prensa.

El momento ocurrió poco antes de que el DT se presentara ante los medios. Tras el pitazo final del partido ante Inglaterra, Scaloni buscó a su familia en el banco de suplentes y compartió un abrazo con sus hijos y con Elisa, su esposa española. Las cámaras de TyC Sports tomaron la escena desde las tribunas, aunque la distancia impidió apreciar con claridad el intercambio.

Lo que sí quedó expuesto fue la intimidad del momento, algo que el propio entrenador lamentó abiertamente en la previa del partido por otro momento similar. “El abrazo tendría que haber sido privado, así lo era hasta que uno lo grabó y lo puso en las redes”, declaró Scaloni en la conferencia de prensa previa al duelo ante Suiza por los cuartos de final.

“La verdad es que no está bueno, sobre todo porque son chicos menores. Pero bueno, es verdad que en Qatar yo estaba en la tribuna y te la tenés que comer. No sabía que me estaban filmando”, añadió el entrenador.

La historia de amor de Scaloni y Elisa Montero comenzó en Mallorca, en 2008, cuando Lionel Scaloni llegó a la isla para jugar cedido por la Lazio. En una cena del plantel en un restaurante local, el futbolista cruzó su mirada con Elisa Montero, una joven mallorquina que por entonces trabajaba en Olivetti, la empresa familiar, y por las tardes en una tienda de Zara. Ella no tenía idea de quién era él. Cuando volvió esa noche y le contó a su padre que había intercambiado unas palabras con un futbolista de apellido Scaloni, su padre le respondió: “¡Pero cómo no lo conoces, Elisa! Si es muy bueno”.

El propio Scaloni relató en la biografía oficial escrita por el periodista Diego Borinsky cómo fue ese primer contacto. “La vi y fue un flechazo. Cuando pasó con una amiga al baño, la encaré. Charlé dos minutos, o menos, le hice las típicas preguntas. Nada, no me dio ni pelota”, describió. La respuesta de Elisa fue lacónica: agradeció la rosa que él le mandó con el camarero y siguió con su noche.

Lejos de desistir, Scaloni emprendió una búsqueda que duró semanas. Volvió al restaurante, preguntó quién había hecho la reserva, rastreó el club de vóley donde ella entrenaba y tocó todas las puertas posibles para dar con su teléfono. “Rompí los huevos 20 días hasta que me dieron el contacto de una compañera de Elisa”, recordó. Cuando finalmente logró hablar con ella, la relación empezó a tomar forma, aunque el tiempo jugaba en contra: su cesión en Mallorca estaba por terminar y debía regresar a Italia.

Elisa, por su parte, describió en el mismo libro cómo fue cediendo ante la insistencia. “Era muy simpático. Tiene unas bromas de estas que te agarran, muy alocado, íbamos en el coche, metía canciones argentinas y se ponía a cantar como si fuera Pavarotti, muy suelto, muy natural, muy transparente”, contó. La propuesta de mudarse a Italia juntos no fue un trámite sencillo: Scaloni tuvo que presentarse ante Antonio, el suegro, un hombre de costumbres antiguas al que describió como “muy culto, muy lector”. Superado ese filtro, Elisa tomó la decisión y viajó a Italia.

Allí nació Ian, el hijo mayor, en 2012. Años después, ya de regreso en Mallorca, llegó Noah, en 2016. Fueron Elisa y los chicos quienes también empujaron a Scaloni a dar el paso hacia la dirección técnica cuando dejó el fútbol. “Llega un momento en que dejas de jugar y estás medio perdido, los días se hacen muy largos, no sabes qué hacer, no tienes horarios que cumplir. Ya lo has visto: él es eléctrico, es un nervio y necesita activarse. Entonces, claro, le dijimos: ‘Venga, buscamos algo, vamos a hacer cosas’”, relató Elisa en la biografía.

De vuelta al presente, Scaloni reconoció en la conferencia de prensa que no quería que su familia viajara al Mundial 2026. “Es emotivo, no quería que vinieran al Mundial porque habían vivido el anterior. Vinieron de repente, así que buenísimo. Disfrutaron el partido, dicen que sufren más en casa que acá, pero creo que este último lo sufrieron”, dijo. Y fue más lejos al describir lo que sintió al verlos en las tribunas de Atlanta: “Fue un desahogo. Cuando les decía egoístamente que no quisieran que vinieran, por dentro sé que me hace bien como al resto de los futbolistas. Agradecido de que hayan hecho el esfuerzo”.

Pese a la negativa del entrenador, su familia estuvo presente y su esposa incluso lo acompañó durante la conferencia post clasificación ante Inglaterra. Donde él midió sus palabras y hasta le pidió perdón por decirles “indios” a los jugadores argentinos: “Me equivoqué, ¿no?”.

Argentina jugará la final del Mundial 2026 el próximo domingo desde las 16:00 ante España en el MetLife Stadium de Nueva Jersey.

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