Diversos autores alcanzaron su consagración literaria o científica después de los 60 años, según una recopilación de casos.
La célebre Robinson Crusoe, novela que narra las aventuras de un náufrago en una isla desierta, fue escrita por el británico Daniel Defoe en 1719, cuando el autor estaba a punto de cumplir los 60. Era su primera obra y es considerada fundacional del género novelesco.
Otro ícono de la literatura, Don Quijote, fue publicado en dos partes, en 1605 y 1615, cuando Miguel de Cervantes Saavedra tenía 58 y 68 años respectivamente. Cervantes terminó otro de sus libros, Los trabajos de Persiles y Sigismunda, cuatro días antes de su muerte, a los 69 años.
El británico John Cowper Powys publicó sus novelas más conocidas a edad avanzada: Wolf Solent (1929) y A Glastonbury Romance (1932), a los 57 y 60 años respectivamente. Siguió publicando hasta el año de su muerte, 1963, a los 90.
Frank McCourt publicó a los 66 años su novela autobiográfica Las cenizas de Ángela, galardonada con un Premio Pulitzer en 1997. Antes de morir, a los 78 años, publicó otros tres libros.
Laura Ingalls Wilder comenzó a publicar la saga La casa de la pradera a los 65 años. Alberto Méndez publicó su primer libro, Los girasoles ciegos, a los 63 años; murió ese mismo año. Charles Bukowski publicó su primera novela, Post Office, a los 51 años, luego de jubilarse del servicio postal.
José Saramago alcanzó el reconocimiento internacional a partir de los 60 años, con obras como Ensayo sobre la ceguera (1995, a los 73 años). Toyo Shibata empezó a escribir poesía a los 98 años; su antología No te desanimes vendió más de un millón y medio de ejemplares.
Raymond Chandler empezó a escribir novelas negras a los 51 años, con El sueño eterno (1939). Anna Sewell publicó su única novela, Azabache, a los 57 años; murió al año siguiente.
En el terreno científico, Galileo Galilei completó Diálogos de las ciencias nuevas y Discursos y demostraciones matemáticas a los 72 y 74 años. Georges-Louis Leclerc, conde de Buffon, compuso los últimos siete volúmenes de su Historia natural entre los 67 y los 81 años. Pierre-Simon Laplace concluyó su Tratado de Mecánica celeste a los 79 años.
Simone de Beauvoir, en su ensayo La Vejez, señaló que “antes que la novela, el género que mejor se adapta a la adultez madura es el de las memorias y la autobiografía o el ensayo”. También citó a Platón, que “escribió sus obras más profundas a partir de los 62 años aproximadamente”, y a Immanuel Kant, que publicó la Crítica de la razón pura a los 57 años y la Crítica del juicio a los 66.
