Miles de hinchas de Japón recogieron la basura en el estadio de Dallas después del empate 2-2 contra Países Bajos, un hábito que forma parte de su educación escolar y cultural.
Dallas, Estados Unidos. Tras el partido debut de Japón en el Mundial 2026, que finalizó en empate 2-2 contra Países Bajos, miles de aficionados japoneses permanecieron en las gradas del estadio de Dallas para recoger la basura y dejar el lugar en condiciones similares a las que encontraron al ingresar.
Eita Tanaka, un aficionado japonés de 20 años, declaró a la agencia AFP que «a los japoneses nos enseñan que, cuando usamos un lugar, debemos dejarlo más ordenado al marcharnos de lo que estaba cuando llegamos». Tanaka agregó que en la escuela «ordenamos nuestras aulas sin necesidad de que el profesor nos lo diga».
Futo Hagiwara, otro seguidor presente, afirmó: «Es nuestra cultura: allá donde vamos, debemos recoger lo que ensuciamos; es nuestra filosofía, nuestra actitud».
El sociólogo y filósofo Masachi Ohsawa explicó que este comportamiento responde a una combinación de responsabilidad social y presión del grupo. «Cuando se trata de personas con las que comparten un espacio o con las que tienen contacto personal directo, sienten un fuerte deseo de no causarles molestias ni hacerles sentir incómodos», señaló.
La práctica de limpieza forma parte del sistema educativo japonés desde la escuela primaria, donde los niños realizan tareas de fregado de suelos y mesas. En Japón, la escasez de botes de basura en espacios públicos refleja la expectativa de que cada persona lleve sus desperdicios a su hogar.
Al mariscal de campo de la NFL Jameis Winston, que vestía la camiseta de Japón con su nombre, se lo observó participando de la limpieza junto a los hinchas.
