El Municipio de Charata, a través de una ordenanza del Concejo Deliberante, creó la ‘Red de Cuidado y Escucha Comunitaria’, un espacio de contención para abordar la salud mental y la prevención del suicidio.
En los últimos años, distintos organismos nacionales e internacionales advirtieron sobre el incremento de problemáticas vinculadas a salud mental, angustia subjetiva, consumos problemáticos, violencia, aislamiento y deterioro de vínculos comunitarios, especialmente entre adolescentes y jóvenes.
Los números más recientes difundidos por el Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) indican que en 2023 se registraron 4.195 suicidios en el país, aproximadamente un 6% más que en 2022. Esto significó que los suicidios superaron tanto a los homicidios dolosos como a muchas otras causas de muerte violenta.
En la provincia, si se toma el período 2020-2024 completo, el promedio anual aproximadamente es de 122 suicidios y, en lo que va del año, siete charatenses se han quitado la vida.
En ese contexto, días atrás el Municipio de Charata dio un paso como comunidad con la creación, a instancias de una ordenanza de su Concejo Deliberante, de la “Red de Cuidado y Escucha Comunitaria”, un espacio de contención para abordar la salud mental y la prevención del suicidio. El proyecto nació desde la realidad que viven muchas familias, jóvenes, adultos y personas de la sociedad, que atraviesan situaciones de angustia, soledad, desesperanza o sufrimiento emocional.
El suicidio no responde a una única causa. Es una problemática multicausal, atravesada por factores sociales, familiares, económicos, emocionales y culturales. Esta clase de iniciativas tiene un objetivo: construir una red de cercanía. Una red capaz de escuchar, acompañar, detectar situaciones de riesgo y actuar a tiempo.
La participación efectiva y la capacitación de la comunidad es clave para encarar la tarea de establecer redes de contención. Campañas de concientización, espacios de escucha comunitaria, formación para instituciones, articulación con escuelas, clubes, iglesias, centros de salud y organizaciones sociales son piezas fundamentales de este armado.
También es clave la comunicación responsable. El modo en que se habla y se tratan estos temas en los medios y redes puede ayudar o puede dañar.
El suicidio adolescente y joven constituye uno de los problemas de salud pública más sensibles y difíciles del país. Su impacto excede el plano sanitario: atraviesa dimensiones sociales, económicas, culturales, educativas, familiares y comunitarias. En localidades donde todos se conocen, como Charata, cada episodio traumático tiene un impacto social profundo.
